Plan inseguro, inseguridad segura
24 de julio 2012 - 14:56
Seguí al Presidente durante toda la cadena en la que anunció su programa, el decimonono, llamado Misión A toda Vida Venezuela, contra la inseguridad. Daba la impresión -aquí sí cabe hablar de impresión, personal y compartida por muchos- de que no había leído el texto que se esforzaba por exponer con alguna coherencia o, por lo menos, no lo había estudiado.
El expositor se mostraba, dadas las preguntas que hacía, las informaciones que solicitaba, las páginas que pasaba y a las que regresaba, inseguro y poco informado sobre los papeles que manoseaba. Firmaba sí bastantes millones, sobre los que también preguntaba, con resolución. Parto a la ligera y con poco aprecio como el de un hijo no deseado.
¿Será eso? ¿El niño nacía entregado a la inseguridad sin el cariño de sus progenitores? Quizás la clave de comprensión estaba en lo que dos días después declaró sin inmutarse y con su muy lavada cara de siempre el vocero oficial sobre ese tema, el ministro del Interior: "Vamos a contraponer este plan versus el de la derecha".
Supongo que la periodista grabó bien. Siendo así, el seguro objetivo del proyecto no es contra la inseguridad, que sigue segura, sino contra el adversario político en tiempo de elecciones inseguras. ¿Plan politiquero? Es difícil desprenderse de esa impresión -impresión, hey- cuando viene poco después del otro, "Seguridad para todos", presentado por el candidato opositor y prácticamente lo clona en sus principales componentes.
No es que este último esté más asegurado por el momento, pero puedo testificar que en él se trabaja y -da también la impresión-que se hace con detenimiento, decisión y amplia participación de mucha gente. El amigo Tarre ha señalado con precisión esas coincidencias que hacen pensar en clonación y que muchos hemos advertido.
Si el plan opositor consiste en los aspectos preventivo, policial, judicial y penitenciario, el del Gobierno habla también de prevención, fortalecimiento policial, sistema judicial y sistema penitenciario. ¿Dónde está la originalidad? Añade dos otros, ciertamente importantes, pero no directamente relacionados con la inseguridad como son la atención a las víctimas, el único novedoso, y la promoción de la convivencia ciudadana en el que se insiste de manera un tanto sospechosa.
De por sí, este último es inseparable de la prevención, parte de ella y en ella tiene su sentido y función, pero al enfocar todo dentro del repetido discurso político-partidista y prosocialista, tal como oficialmente se entiende este término, el Gobierno enfatiza, como si fueran causas casi exclusivas de la violencia que padecemos, el papel protagonista que le atribuye al sistema capitalista, las escenas violentas en los medios, el consumismo, los gobiernos anteriores y hasta la descentralización. Sobre semejantes bases diagnósticas, el plan terapéutico carece de seguridad y efectividad curativa. Si se construye la casa sobre arena, vendrán los vientos y las lluvias y la ruina será total.
La parábola no necesita explicación. Después de un mes de lanzado el decimonono, ¿dónde está? El fin de semana inmediato al lanzamiento fue el más violento del año con 64 homicidios y los dos siguientes sumaron 45 y 33 respectivamente. Con razón, a las 4 semanas el mismo ministro tiene que reconocer que no han sido capaces (bueno, dijo que no han podido) de rebajar el índice de criminalidad que no está en 50 por cien mil habitantes sino en 68. Esa rebaja sí la saben hacer. ¿Habrá que ser tan pesimista y exclamar con la madre de aquella víctima, según reseña la crónica: "es mentira que van a hacer algo, lo podrán intentar pero aquí eso no sirve"?

