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Keyen López

Pinocchio el cantante

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Todos conocemos la famosa historia que popularizara Walt Disney en 1940, en la cual un muñeco de madera quería ser un niño de verdad; esta historia basada en las aventuras de Pinocchio de Carlo Collodi (1883) no se parece mucho a la de Disney; más bien, en la original se le aprecia como un ser mezquino, un mentiroso compulsivo que busca solo su propio bienestar sin importar las consecuencias, aunque finalmente sufre de una inocencia que lo hace vulnerable a tramposos y estafadores. Esta historia me hace transportarme a la realidad musical que vivimos en el mundo, donde Pinocchio es el nuevo artista y Gepetto, su creador, llámese mánager, sello disquero etc. Ya no es lo mismo… En la época del bel canto, en Italia, cuna de las artes vocales, se necesitaban tres maestros diferentes para preparar a un cantante; cada uno enseñaba algo particular, el vociferaii para fortalecer la voz, el phonasci para igualar el volumen y el vocales, para el perfeccionamiento del canto. ¿Qué pasó?El “artista” de hoy no necesita preparación, sino más bien una serie de requisitos para darse a conocer y llegar a su tan añorado sueño de ser famoso. Así como Pinocchio, está dispuesto a lo que sea por parecer genuino, y lo primero es que su voz suene al menos afinada. En 1998 Cher cantó como un robot en su canción “Believe” y el resto es historia. El doctor Andy Hildebrand, que con una maestría en Ingeniería Eléctrica, dice en entrevista que no es su culpa el hecho de que los estudios de grabación, productores y afines abusen de su herramienta Autotune, nos cuenta que ya este famoso plug in era utilizado por estudios de grabación desde hacía ya bastante tiempo, solo que en secreto les permitía a cantantes y no tanto sonar afinados, preocupándose entonces únicamente por el sentimiento. Así se ahorraban horas de estudio, y (en opiniones encontradas) a veces hasta la ausencia de talento carecía de importancia.Esta herramienta nació inicialmente gracias a una apuesta de Andy con una amiga con quien cenaba; ella lo desafió a hacerla cantar “bien”. Autotune se ha convertido en la salvación de muchos y la pesadilla de otros que le dicen a su creador: “Gracias por arruinar la música”.Andy Hildebrand trabajó en el pasado para la compañía petrolera Exxon, y había desarrollado un proceso de correlación que enviaba ondas a la tierra para luego grabar su reflejo y así determinar las zonas con más potencial para una perforación exitosa.En perspectiva, la música como percutor de emociones debería ser creada por artistas que busquen dar a conocer su arte al mundo como una manera de enriquecerlo. Quizás si no te pidieran un mínimo de reproducciones en Youtube, seguidores en Twitter y una abultada billetera que le asegure a una disquera ingresos por tu música, habría más arte y menos comercio. Aunque este debate viene desde tiempos antiguos y hay mucha tela que cortar.¿Qué opinas tú?