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Boris Santos Gómez Uzqueda

Petrocaribe: o se reforma o pasa a ser historia l

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El Acuerdo de Cooperación Energética con tinte “solidario” propuesto desde Venezuela para el Caribe es una buena idea per sé; sin embargo, en su interior es asimétrico.

Dicho acuerdo fue suscrito para “resolver asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio” resultó no ser del todo favorable particularmente para Venezuela que –demostrados los hechos– en 15 años de administración Chávez/Maduro dispuso de –según cifras que circulan profusamente– más de 800.000 millones de dólares, mismos que –definitivamente– hubieran puesto a Venezuela en mejores condiciones de modernidad, desarrollo, prosperidad y avance tecnológico que Qatar o Emiratos Árabes Unidos. Lo hemos repetido hasta el cansancio.

Volviendo a Petrocaribe: el único de los “socios” allí que pone los volúmenes de petróleo es Venezuela. Los otros países hacen lo que pueden. Eso es asimetría. Venezuela es el quinto exportador mundial de este recurso y en su territorio alberga la mayor reserva probada, cuya venta representa 9 de cada 10 dólares que ingresan al país.

La buena idea de Petrocaribe es que fue concebida como organismo multilateral para “asegurar la coordinación y articulación de las políticas de energía, incluyendo petróleo y sus derivados, gas, electricidad, uso eficiente de la misma, cooperación tecnológica, capacitación, desarrollo de infraestructura energética, así como el aprovechamiento de fuentes alternas, tales como la energía eólica, solar y otras”. Excelente formato de integración energética que, necesariamente, debió estar sustentada por una carta energética, como tiene Europa, pero para ejercer de regulador y motivador en negocios de energía, no para simplemente “vender” petróleo –de uno de sus socios– a “precio” de regalo.

La “venta” de petróleo venezolano a Cuba es paradigmático: es un regalo, así de sencillo, que Cuba “paga” con procesos de trueque: profesores, médicos, etc., que distorsionan, obviamente, el elemento central de un negocio energético que es la venta de petróleo/gas a cambio de dinero.

La organización energética nació el 29 de junio de 2005, en Puerto La Cruz, Venezuela, siendo sus socios Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela que firmaron el acuerdo multilateral Petrocaribe. También participan, como observadores, Ecuador, Bolivia y El Salvador.

Coincido plenamente con el objetivo de Petrocaribe que es “contribuir con la transformación de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, haciéndolas más justas, cultas, participativas y solidarias…”, utilizando para ello como instrumento de prosperidad y construcción al petróleo/gas; eso es posible como ya hicieron probadamente Noruega o los países del golfo (Arabia, EAU, Qatar): utilizaron excedentes de la venta de petróleo para: ahorrar, diversificar su portafolio de inversiones y construir; eso generó empleos, emprendimentos y un boom de negocios en tecnología e industria que tienen a Doha o Dubai como símbolos de la nueva prosperidad del capitalismo petrolero.

¿Por qué Bolivia o Caracas no son como Dubai habiendo dispuesto tanto dinero de ingreso de petróleo o gas? Sencillamente porque no dieron el salto cualitativo: ahorro, diversificación e industrialización.

Reiteramos que en el marco de Petrocaribe el único socio que aporta petróleo a la sociedad es Venezuela, y lo hace en condiciones de facilidades financieras y estructurales que, en este punto, se debieron ya convertir en altamente costosas para Venezuela y su propia economía. Le deben a China más de 40.000 millones de dólares y aún persiste la idea de seguir ¿vendiendo?, ¿regalando? Petróleo a Cuba o suministrarlo a precio “preferencial” al Caribe. Deben ajustar sus prioridades, sin duda.

Habría que hacer, en algún punto de éste quinquenio, una auditoría técnica-contable-financiera-política para ver exactamente cuánto petróleo venezolano se suministró a Petrocaribe, a qué precio y cuál fue el impacto de ese energético en las sociedades a las que “vendió” el petróleo, y cuál el boquete de las finanzas de Venezuela el sostener tal acuerdo asimétrico.

En sus documentos el organismo Petrocaribe proponía una escala de financiamiento de 40% de la factura petrolera, tomando como referencia el precio de los hidrocarburos, con período de gracia para el financiamiento de 1 a dos 2 y prevé una extensión del período de pago de 17 a 25 años, reduciendo el interés a 1%, si el precio del petróleo supera los 40 dólares por barril. Una vez más: la idea conceptualmente es importante: tener un #PetroAméricaLatina con su carta energética, basado en el modelo Petrocaribe, pero se deben ajustar definitivamente las formas de suministro, volúmenes y precios.

Lo que debe eliminarse, definitivamente, es que Venezuela acepte como forma de pago de su petróleo en “bienes y servicios”.

Hace poco fue el presidente de Estados Unidos a Jamaica porque Estados Unidos está preocupado por la inminente reducción de suministro petrolero venezolano al Caribe, por la imposibilidad financiera-material de hacerlo, lo que dejaría al Caribe en una situación complicada.

Venezuela está en profundos líos financieros: va a dejar de enviar volúmenes de petróleo a Caribe en los niveles de antaño, eso preocupa a Estados Unidos. Podría ser el fin del petróleo subsidiado venezolano.

Solo para tener una idea: hasta 2013, según cifras reveladas por el gobierno venezolano, los países miembros habían recibido 232 millones de barriles/petróleo. ¡Saque cuentas a 100 dólares/barril!

 

*Consultor del sector privado, sigue sus análisis en twitter: @bguzqueda