• Caracas (Venezuela)

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Las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos y sus representantes, en los últimos 16 años de revolución, hemos sido perseguidos por el Estado venezolano en diferentes formas, descalificaciones, acusaciones falsas, ofensas y pare usted de contar.

Basta recordar el programa que desde Venezolana de Televisión, el canal de Estado, donde el señor Mario Silva a través de La Hojilla se dedicaba a ofender y descalificar a las ONG de derechos humanos por el simple hecho de decir las cosas que el gobierno no quiere escuchar. Ahora esta misma función la cumple el diputado Diosdado Cabello Rondón, presidente de la Asamblea Nacional, desde el mismo canal y con un programa similar llamado Con el Mazo Dando, solo viven de las ofensas.

La situación tiende a complicarse y las agresiones están aumentando de manera significativa y hasta el presidente de la República, Nicolás Maduro, en una alocución efectuada el pasado 4 de junio desde Ciudad Belén, uno de los espacios construidos en la Misión Vivienda, solicitó “a su equipo de gobierno identificar y mostrarle al país cuáles y quiénes son los que integran las organizaciones no gubernamentales que van por el mundo pidiendo la intervención de la patria”. Igualmente solicitó y pidió en acto público a la ministra del poder popular para la Mujer y la Igualdad de Género, Gladys Requena, coordinar con el vicepresidente de Planificación y Conocimiento, Ricardo Menéndez, un programa para transmitirlo en cadena nacional y “decirle al país cómo estos bandidos ganan miles de dólares por despotricar de nuestra amada Venezuela”. Sin dudas, una criminalización hacia las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.

La explosión del presidente de la República surge a raíz del examen de cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Pidesc), en la ciudad de Ginebra (Suiza), que se le hizo a Venezuela los días 2 y 3 de junio del año en curso y donde quince organizaciones civiles y autónomas, de reconocida trayectoria y respeto de los venezolanos, presentaron sus propios informes de la situación nacional sobre temas de pobreza, salud, educación, trabajo, entre otros.

Ante este examen universal, donde por cierto Venezuela quedó muy mal parado, el mismo vicepresidente de Planificación y Conocimiento, Ricardo Menéndez, quien presidió la delegación venezolana en Ginebra durante el examen de cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, atacó y criminalizó la labor de las ONG al tildar su trabajo como “un mecanismo económico de vida, un medio para estar en los encuentros diplomáticos, para viajar y visitar hoteles. Han encontrado una tarifa para mentir y una forma de hacer política”. Igualmente el director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), William Castillo, expresó por la red social Twitter que “en el extranjero se monta estrategia 2.0 para desacreditar a Venezuela, usando franquicias privadas venezolanas (ONG)”.

Tal vez al gobierno venezolano le encantaría que mintiéramos como ellos lo hacen a cada rato y aplaudieran a rabiar si vieran a Provea diciendo que aquí la pobreza ha disminuido grandemente o escuchar al Observatorio Venezolano de Conflictividad Social decir que aquí nadie protesta, o a Espacio Público e IPYS Venezuela declarando que la libertad de expresión está garantizada en nuestro país, o que Control Ciudadano aplaudiera al Estado por sus grandes avances en materia militar o que dijéramos desde Una Ventana a la Libertad que nuestras cárceles son una maravilla y a los reclusos se les respeta plenamente sus derechos humanos.

Lamentablemente para los que nos atacan, persiguen y criminalizan nuestro trabajo, tendrán que seguir escuchándolo mientras no mejoren las graves condiciones que a nivel de derechos humanos estamos en Venezuela, lamentablemente no tenemos instituciones en el país adónde acudir a pedir protección porque la Fiscalía General de la Republica y la Defensoría del Pueblo son entes abiertamente sometidos a las órdenes que desde Miraflores se les dan.

Las ONG de derechos humanos seguiremos trabajando y luchando por tener un país donde se respeten y garanticen los derechos humanos de los venezolanos, si algo hemos demostrado en estos momentos es que no tenemos miedo y nuestro trabajo seguirá de la misma forma como lo venimos haciendo.

Los miembros de las ONG de derechos humanos somos gente honesta que merece el respeto del gobierno nacional y toda la ciudadanía, sus descalificaciones, en vez de asustarnos, nos dan más fuerza para seguir en la lucha, no tenemos miedo y la lucha sigue.

 

cnietopalma@gmail.com

@cnietopalma