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Diómedes Cordero

Perdidos en Frog

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Jesús Miguel Soto, narrador, editor y corrector, en el prólogo "El prólogo" de Perdidos en Frog (Caracas: Lugar Común, Cooperativa Editorial, 2012), parece conocer la taxonomía directa de lo real que Borges pretende en "El idioma analítico de John Wilkins" y la lectura foucaulteana de la experiencia despojada del orden y sin formas de ser, libre de los códigos primarios de la cultura que determinan los órdenes empíricos: la posibilidad de clasificar lo real a partir de lo real mismo, sin la lente de los sentidos. Operación intelectual que parece imposible dado el carácter particular del sujeto que impediría la aprehensión objetiva y universal del orden y las taxonomías de lo real. Borges tendría razón: toda clasificación de lo real (el universo) es arbitraria y conjetural. Soto conjetura un orden y una clasificación de los relatos de Perdidos en Frog: "El presente libro no es un volumen de quince relatos, sino quince volúmenes de un relato cada uno (más uno extra). A pesar de esta rigurosa observación, también se invita a que los textos aquí contenidos sean leídos como dos volúmenes de siete relatos y medio cada uno", para terminar, después de varias posibilidades taxonómicas: "De más está decir que el lector puede ampliar las clasificaciones a su gusto, e incluso puede elegir no pasar de esta página para así regodearse en el placer de las incógnitas no resueltas".

Soto crearía de este modo la poética del objeto perdido que determina la mayoría de los relatos: ese relato extra perdido, faltante, en la clasificación parcial de los quince relatos de Perdidos en Frog, trasunta el procedimiento del objeto faltante, escamoteado, extraviado, oculto en la trama discursiva en varios de los relatos del libro. Poética del objeto perdido cercana al objeto ausente lacaniano.

En "Perdidos en Frog", el relato homónimo, el objeto perdido: el bulto negro que oculta "un niño de cinco años", que ha permanecido como incógnita, encontrado por Andrés, en la extraña geografía de Frog, durante el extravío que sufre con Ana en el viaje de luna de miel, se revela en la pregunta, al final del relato, por el sexo del niño. El objeto perdido estaría próximo a una variación del iceberg hemingwayeano, al ocultar, parcialmente, en la profundidad textual, la parte omitida.

Procedimiento que se repite desde "Uno de muchos posibles atajos", relato inicial del libro, en el que la poética del objeto perdido y su correspondiente extravío alcanzaría la perfección formal en el escape y desaparición de Julio a través del ducto de la basura del edificio; el accidente provocado que sufre el loco y el robo de su cubo de Rubik, por parte de sus compañeros de trabajo, de "El loco"; el manuscrito perdido de la novela inédita de Jones y la correspondiente caja con los materiales que conforman el expediente del proceso de su comunicación sobre el caso con Charly, miembro del jurado del concurso perdido, de "Alguien llamado Jones"; hasta "La caja" y el objeto perdido en el interior de la misteriosa caja que no devela el final del relato, después de que Antón y Gabriela, un matrimonio en crisis, han recuperado el sexo momentos antes de abrirla, que según Oscar Marcano implicaría el "manejo consciente del MacGuffin inventado por Hitchcock".

Relatos como "Mensajes", "Victoria mínimas", "Historia sobre Malone" pudieran , parcialmente, asociarse con el mundo de la novela negra; "Noche blackblue", una magistral y poderosa versión de "Ella cantaba boleros" de Tres tristes tigres; y, finalmente, "La república de Fennelly", que entre otros relatos, recuerda, "que no existe un exterior incontaminado o un interior puro en el estemos a salvo del mundo", que ninguna república inventada tiene " la potencia de la comunidad para alterar el rumbo de la historia y poder cambiar las cosas", de acuerdo con la lectura que hace Miguel Ángel Hernández Navarro de La habitación oscura, la última novela de Isaac Rosa; completarían las conjeturas narrativas de la poética del objeto perdido de Jesús Miguel Soto, quien "con esta primera entrega se hace de un puesto en la liga de los más prometedores cuentistas jóvenes de Venezuela", como señala Marcano.