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Juan Barreto

¿Pensamiento único de izquierda?

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Desde el punto de vista económico, el primer período o momento del “marxismo soviético” generó significativas controversias acerca de los problemas de transición al socialismo en el campo económico (Bujarin, Preobrazhensky, Trotsky, por ejemplo, participaron ampliamente en estas polémicas), tanto en el período del llamado “comunismo de guerra” como en el período de la NEP. Los problemas de la economía planificada, la compatibilidad del mercado con el socialismo y el capitalismo de Estado estaban en el fondo de estas controversias, en las que también participó activamente Lenin.

En 1926 Preobrazhensky escribió su obra La nueva economía, en la que analizó las contradicciones entre la planificación socialista y el mercado, así como el debate sobre las leyes de la acumulación socialista, y se pronuncia porque el Estado soviético subordinara la ley del valor a la regulación planificada de la sociedad. En 1927 fue expulsado del partido y deportado junto con Trotsky.

La NEP, avalada por Bujarin, suscitó el debate sobre la economía mixta y el capitalismo de Estado. Sin embargo, a pesar de que este primer período del marxismo bolchevique estuvo cruzado de significativos debates, a partir de la muerte de Lenin hasta el control absoluto del poder por parte de Stalin, comenzó un proceso de intimidación y persecución contra la llamada oposición de “izquierda” que selló el fin del espíritu vivo y polémico de la reflexión del “marxismo soviético” de este primer momento, en el campo económico, social, político y cultural.

Asimismo, este primer período constituye un extraordinario apogeo del pensamiento de Lenin, como intérprete hegemónico del “marxismo revolucionario” frente a la ortodoxia reformista y revisionista de la Segunda Internacional, pero además contra cualquier desafío a su hegemonía (comunismo de consejos, austro-marxismo, oposición obrera, pensamiento anarquista), transcurrieron importantes debates en la URSS como marxismo soviético, la violencia, el derecho y la “legalidad revolucionaria” donde participan Pasukanis, Stučka, Kirilenko y otros. La interpretación leninista de la “dictadura del proletariado” (cuyo concepto es creación de Blanqui, de la experiencia de la Comuna y de allí lo tomó Marx) dominó este debate.

Fueron tales las implicaciones de estas controversias que, por sostener que el Estado socialista debía extinguirse para dar a luz el comunismo, según la teoría de la transición de Marx, personajes como Stučka y Pasukanis fueron calificados por Vishinsky de “saboteadores” y “espías”. Tal era el “clima de debate” en el apogeo del estalinismo (que llamaba a fortalecer el Estado y el socialismo en un solo país); en fin, la controversia era descalificada como abono para el terreno contrarrevolucionario y de las acciones de los “enemigos del pueblo”. Stalin fue el propagador de la mayor parte de las clasificaciones que identificaron de manera abusiva, sectaria y estigmatizadora a diversas tendencias, grupos y personalidades dentro de los llamados “enemigos del pueblo” y “contrarrevolucionarios”.

Cuando el Partido Comunista rechazó estilos modernos como el impresionismo, el surrealismo, el dadaísmo y el cubismo debido a los principios “subjetivistas” que les subyacían (el subjetivismo chocaba frontalmente con la aspiración objetiva del “materialismo dialéctico oficial”) y a los temas que trataban (el realismo socialista solo consideraba relevantes los temas relacionados con la política y los trabajadores), ello llevó a considerar a dichos estilos como manifestaciones de arte burgués. El realismo socialista se convirtió entonces en política oficial del Estado en 1932, al promulgar Stalin el decreto de reconstrucción de las organizaciones literarias y artísticas. El “marxismo-leninismo” pasó a ser un pensamiento único de izquierda, única visión correcta y, por supuesto, “científica”.