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Alexis Correia

Parranda en FANB TV

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Tengo entendido que los militares forman buenos grupos de gaita. Los mensajes de Navidad que desfilan por la pantalla de FANB TV desprenden incluso cierto sabor a diciembres de épocas menos complejas, aunque en ellas se confunde el Niño nacido hace dos milenios en Belén con el enviado a Sabaneta de Barinas en 1954. “¡Llevo puesto tu morral, te lo juro, comandante, no te voy a defraudar!”, acompaña al furruco el estribillo que entonan los estudiantes de la Escuela Superior de Guerra. “¡Chávez vive, la lucha sigue!”, proclaman entre fuegos artificiales los de la Academia Militar de Oficiales de Tropa. “¡Fieles a Dios y al ideal del comandante supremo!”, se declaran los de la Escuela del Estudios del Poder Aéreo después de armar tremenda parranda.

La religión y la doctrina militar brindan refugio y orden en un mundo que de lo contrario se nos presentaría como extremadamente caótico e incierto. En el fondo, quizás no haya mucha diferencia entre FANB TV y el canal cristiano TV Familia, que ocupa una señal unos números más arriba en mi sistema de televisión por suscripción. Desde las 5:30 am hasta las 11:00 am del pasado martes, conté al menos 137 apariciones (¿advocaciones?) de Chávez en la estación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Los seguidores del cristianismo, por supuesto, no resguardan las armas (y los dólares) de la patria, al menos no los civiles, ni cuidarán los centros de votación de las próximas elecciones legislativas.

A comienzos de este año escribí ya algunas líneas sobre FANB TV. Entonces sostuve que, más allá de las distancias interestelares que nos separan a algunos civiles de la mentalidad cuartelaria, en el canal se percibía cierta iniciativa inexistente en otras señales públicas de TV, como quiera que pueda ser entendido el concepto de creatividad para un militar. Se asomaba el estreno de futuros concursos de canto para cabos y cadetes y hasta de telenovelas.

Según las muestras de programación (¿evangelización?) que presencié esta semana, esa energía inicial se ha perdido. FANB TV se ha estandarizado e instalado en su mullida zona de bienestar. No hay novedades de producción nacional en el horario estelar (¿alguien las esperaba?): el martes pasaron el documental Guerrillero como el Ché (homenaje al Comandante Supremo), adivine sobre quién, y el jueves, Yo soy así, una entrevista en profundidad de José Vicente Rangel a Chávez.

De resto, más o menos lo mismo: toque de diana a las 6:00 am (debes estar cepillado de dientes, afeitado y correctamente uniformado antes de que cuenten hasta treinta), noticiero militar, noticiero de Telesur, reposición de Dossier, entrega de automóviles a la tropa, micros de heráldica e historia, películas como Sucre y Florentino y el diablo, entrevistas bolivarianas, espacios de instrucción agropecuaria (Agro-FANB) y tecnología (Tecno-FANB), divertimentos como una competencia nacional de francotiradores en Entrenando al militar y Adrenalina militar. El único programa que me pareció novedoso fue Batallas de libertad, con explicaciones sobre estrategias de campaña de la guerra de Independencia con apoyo de recursos infográficos.

¿Qué noticias narra una bella teniente en el noticiero de FANB TV? Acto de transmisión de mando del Viceministerio de Servicios de la Defensa, con réplica de la espada del Libertador. Aniversario número 44 del Instituto de Altos Estudios de Defensa. Inicio de la Navidad en el hospital militar Carlos Arvelo. Entrega de placas de reconocimiento al personal civil del Ipsfa. Celebración del Día de la Lealtad y Amor al Comandante Supremo en la Zona Operativa de Defensa Integral 41. Instalación de un polígono de tiro en Punto Fijo en el que intervienen 87 guardias nacionales del destacamento 31.

Aquello es el país feliz. Aunque por supuesto FANB TV no invita precisamente al optimismo, no el mío (no sé cuadrarme). ¿Artículo 328 de la Constitución Nacional? Por favor, no me haga reír, que me duele. Quizás harán falta unas cuantas generaciones antes de desmontar la nueva religión de una casta privilegiada. Esperemos que no dos milenios.