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Alexandra Palmieri Di Iuro

Parque Eólico de Paraguaná: 8 años y contando

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En otras oportunidades me he referido al importante y desaprovechado potencial geográfico y climatológico con el que cuenta Venezuela para producir y desarrollar energías renovables. También he resaltado el precario marco regulatorio en la materia y la absoluta falta de compromiso y voluntad política. Mientras esto es así, en el mundo la energía generada por fuentes renovables sigue creciendo, hasta alcanzar el año pasado 22% de la producción total.

A pesar de los datos negativos que ubican a Venezuela entre los países más retrasados en el sector renovable, en el año 2006 –casualmente electoral– surgió un aparente interés del gobierno nacional en el fomento de energías limpias, o al menos eso se desprendía de anuncios oficiales sobre proyectos eólicos en el país que serían inaugurados en 2007, según palabras del difunto; tal sería el caso del Parque Eólico de Paraguaná. Una afirmación bastante contundente y atrevida, considerando que para ese entonces, la regulación y planificación en materia renovable era igual o más precaria que hoy. Recordemos que no fue sino hasta el año 2011 que se dictó la improvisada Ley de Uso Racional y Eficiente de la Energía, que para lo que es aplicada es como si aún no existiera. Es así como el presidente de un país ordenó que se hiciera un parque eólico sin mayor información oficial, sin marco regulatorio y sin una planificación pública que describiera la financiación, los objetivos y plazos de ese ambicioso proyecto.

Cuatro años después –en junio de 2010–, el gobierno nacional prometió otra vez –muy típico–, poner en funcionamiento el mencionado parque el primer trimestre de 2011, y un año después, la Agencia Venezolana de Noticias publica una nota de prensa en la cual reitera los datos técnicos publicados 5 años atrás y promete una vez más una nueva inauguración para finales de 2012, la cual tampoco se produjo. Improvisación total al mejor estilo stand-up comedy. Lo que sí se produjo fue la activación de un período de prueba de los 23 primeros aerogeneradores, menos de la mitad del proyecto. En ese entonces, se aseguró que la segunda y tercera fase estarían culminadas para finales de 2013, promesa una vez más incumplida. El 1° de abril de 2014 el gerente de Proyectos Mayores del Centro de Refinación Paraguaná, Luis Barberi, aseguró que el parque eólico registra más de 89% de avance y que se encuentra produciendo alrededor de 30 a 31 megavatios en los momentos “picos”.

La construcción y funcionamiento del Parque Eólico de Paraguaná sigue siendo hoy una incógnita. Un proyecto improvisado sin planificación, sin regulación, sin información oficial pública, confiable y verídica, y sin auditoría sobre su ejecución y financiación. Un parque cuya construcción y puesta en marcha lleva más de 8 años (y contando), en una península en la que a diario se vive sin luz por largas horas, y cuyos vecinos en reiteradas oportunidades, a través de medios de comunicación y redes sociales, han asegurado que actualmente el parque no está en funcionamiento, que carece de vigilancia, en probable vía al deterioro y que ya ha sido objeto del vandalismo y la inseguridad. ¿Cómo se explica tanta ineficiencia sin quebranto de la legalidad y la transparencia? ¿Cuánto nos ha costado esta improvisación eólica? Una millonada más y otro paso atrás.