• Caracas (Venezuela)

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Francisco Javier Pérez

Palabras sobre palabras

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Cabalística y sortaria por donde se la mire, la preciosa colección de cuadernos infantiles agrupados bajo este nombre y con este criterio es ya un haber para la enseñanza en Venezuela. El título, que lo es tanto de la colección como de los libritos todos, impone la pauta de lo que debemos buscar en ellos; su estructura, su sentido, su intención y su resultado: siete cuadernos, siete temas, siete ejemplos. El encargo de cultura y educación no podía haber sido cumplido sino por Fundación Empresas Polar, que lo ha patrocinado, lo ha auspiciado, lo ha motivado y lo ha echado a andar. Todo ello, llamando al concierto, entre otros protagonistas, a la reconocida escritora Silda Cordoliani en calidad de autora, al talentoso diseñador gráfico Aitor Muñoz Espinoza y a la incomparable coordinadora editorial Gisela Goyo, jefa de ediciones de la fundación. Otros nombres a recordar, el de Marisol León Rodríguez como asistente de investigación, el de Juan Carlos López como encargado de la fotografía y el de Laura Sánchez como correctora de pruebas. Acompañan la tarea asesores técnicos sobre las materias en algunos de los cuadernos: Franklin Rojas Suárez y Haydeé Seijas.  La realización ha estado a cargo de la imprenta La Galaxia.

Ofrecidos en un bulto escolar en forma de caja y con la idea de que los siete productos estén todos juntos para siempre, se reúnen los cuadernos para desarrollar un conjunto de campos temáticos de interés primario e imprescindible sobre el país y su geografía, su cultura, su historia, su culinaria, su vida natural y su materia étnica. Así, los volúmenes tratan y se titulan, respectivamente, sobre “7 árboles de Venezuela” (mango, araguaney, sarrapia, samán, apamate, jabillo y tamarindo), “7 monumentos de Venezuela” (La Chinita, Sol Naciente, Arco de Carabobo, Loca Luz Caraballo, Cacao, Guácharo y la India del Paraíso), “7 fiestas de Venezuela” (Vasallos de la Candelaria, Carnavales de El Callao, las Turas, Diablos Danzantes, San Juan Bautista, Pastores de San Joaquín y los Zaragozas), “7 etnias de Venezuela” (yekuana, yanomami, kariña, warao, pemón, wotjuja y wayúu), “7 comidas de Venezuela” (arepa, casabe, cachapa, patacón zuliano, pabellón, fosforera y hallaca) , “7 animales de Venezuela” (danta, oso hormiguero, cachicamo, pereza, perro de agua, morrocoy y baba) y “7 paisajes de Venezuela” (Sierra Nevada de Mérida, médanos de Coro, esteros de Camaguán, Waraira Repano, Mochima, delta del Orinoco y la Gran Sabana).

Al abrir cada uno de estos textos nos encontramos con un sencillo contenido, desarrollado con un vistoso trabajo gráfico e infográfico y con un visualizador aparato de fotos y dibujos, de colores y de imágenes que no hacen sino promover el conocimiento hacia los temas que en cada caso se traten. Especial mención y aplauso merecen los glosarios finales que acompañan cada cuaderno y que aportan sucintas explicaciones sobre términos y voces relacionadas con los temas generales.

Un ejemplo sobre el tratamiento de cada tópico, concretamente el de la “cachapa”, podría ilustrar cabalmente el interés didáctico de estos libros pensados para educadores y alumnos de educación media. En el pórtico luce una catalogación ponderativa: “La dorada”, seguida del nombre del capítulo. Luego, su clave como recurso culinario: “Su secreto es el maíz tierno”. El desarrollo de la explicación despliega con sentido de brevedad una propuesta de comprensión que, en este caso, alude a su elaboración como alimento y al aporte de otras ideas filiales de la confección general (v.g. “cachapas de hoja” y “bollitos de maíz tierno”): “Las cachapas se preparan con jojoto, que es el nombre del maíz tierno, ese que conserva su humedad. Con un cuchillo se desprenden los dorados granos de la mazorca para después molerlos y agregarles agua o leche, una pizca de sal y azúcar que refuerza el sabor dulzón de ese maíz todavía joven. El resultado es una crema espesa que se extiende sobre el ‘budare’ o la sartén como si se tratara de una panqueca gruesa. Se pueden comer solas, con cochino, con jamón, aunque nada mejor que acompañarlas con un suave queso de mano o guayanés”. Como se aprecia, el contenido deviene en modo de preparación y en la temática léxica asociada. En este rumbo, aquí, se destaca en círculo de atención que: “La palabra jojoto ha pasado a nuestro argot popular para referirnos también a personas o cosas. Cuando alguien ‘está jojoto’ es porque se trata de una persona joven o con muy poca experiencia”.

La última nota es de felicitación para la Fundación Empresas Polar, que cumple una encomiable labor de divulgación de los mejores valores nacionales y que tiene muy claros los objetivos educativos que alcanza con la edición de este tipo de obras, de creciente impacto para el país. La presente colección de cuadernos suma –y mucho– como auxiliar de la acción docente y como manifestación divulgativa tesonera de los haberes capitales y permanentes de Venezuela. Virtud de este grupo de empresas que tienen a esta fundación y a sus realizaciones como sus bienes más preciados.