• Caracas (Venezuela)

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Carlos Delgado Flores

País digital

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Esta semana tuvo lugar en la UCAB la segunda edición de las Jornadas País 2.0: economía digital, innovación, emprendimiento, infociudadanía y comunicación, que organiza el Centro de Investigación de la Comunicación con la complicidad institucional del Centro de Innovación y Emprendimiento, el Postgrado en Comunicación Social, la Asociación de Egresados y la Escuela de Comunicación Social: 16 conferencias, 6 foros y 2 talleres distribuidos en 16 horas académicas, para intentar una segunda vuelta en torno a la pregunta que ya nos había convocado en la primera edición: ¿qué país está surgiendo en el entorno digital?

Tuvimos intervenciones de altura, todas ellas transmitidas en streaming de video, grabadas y recuperables a través del blog https: //paisdospuntocero.wordpress.com/, donde también están las presentaciones. Una compilación de perspectivas, condensadas y actualizadas que nos permitieron darnos cuenta, tal como lo sostiene la relatoría del evento, de que “estamos presenciando la transformación de las audiencias y su incorporación a una economía cuyas cadenas de valor ahora los involucran de manera abierta y participativa, en todos los eslabones productivos; estamos presenciando además su incorporación a procesos republicanos de gobernabilidad democrática, con lo cual presionan a su vez las transformaciones de lo público, de la opinión y sus mediadores (periodistas y medios de comunicación), como del Estado y sus compromisos en la garantía de derechos fundamentales. Y en esa perspectiva, en la Venezuela digital ocurren fenómenos de escala global que permiten el deslinde entre las posibilidades de desarrollo y el contexto actual de nuestra crisis”.

Pero también pudimos darnos cuenta de que el país digital que está entre nosotros no lo está en todas partes. Desde luego, no en la crudeza de la muerte de Oliver, a quien conocimos por haber protestado por la falta de medicamentos oncológicos que contribuyó a cegar su vida a sus escasos ocho años (“Quiero curarme, paz, salud” ¡por Dios!); ni en el dolor, el terror y la rabia que infunde un gobierno que ha declarado a su pueblo como enemigo; ni en la diáspora o en la repatriación a veces vivida como una condena; ni en el incremento del número de adolescentes estudiantes universitarios con “ideación suicida”, ni en los saqueos vacunados por el régimen, ni en los linchamientos. Ciertamente, todo eso es real, pero no es país.

¿Dónde está ese país digital entonces? Cuando hablaba en medios, promoviendo las jornadas, decía que es una apuesta por la modernidad, no como idolatría tecnológica sino como fomento de las prácticas que esas tecnologías empoderan. Decía también que en Venezuela la modernización permitió que la gente decidiera que ser moderno iba a ser su proyecto familiar y eso movilizó gente desde el campo, hace ya varias generaciones; pero también que mucha gente se ha ido del país para poder seguir siendo moderna; y hay quienes quieren avanzar en la búsqueda de la modernidad sin irse del país, aprovechando las oportunidades de la crisis, parte de ellos son, justamente, gente del país digital.

La conclusión de la segunda edición de País 2.0 –así lo reza la relatoría– no es distante de la conclusión de la primera, aunque las perspectivas fueron distintas en múltiple grado: “está surgiendo un país que puede consolidarse y liberar toda su esperanza de futuro aquí y ahora, si logra convertirse en una apuesta histórica”, que requiere que tomemos nota de cómo estas cosas nos imponen, como academia, como intelectualidad pública, cambiar nuestro modo de comprender los fenómenos de la emergencia de la sociedad del conocimiento en nuestro país, para poder ubicar nuevas perspectivas en la distancia plausible que media entre la urgencia y la utopía, entre la esperanza y la crítica.

 

@cardelf