• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Padres del crimen

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El chavismo que hoy nos gobierna comienza en la morgue y culmina en la morgue. El chavismo como ideología y como praxis es padre y criatura de la muerte. Sin la comprensión de esta realidad no se solucionará el problema de la violencia desenfrenada que padecemos los venezolanos.

Hoy estamos colmados de tristeza y de escándalo ante el horroroso asesinato de la señora Mónica Spears y de su esposo, sucedido ayer, y en medio del estremecimiento no atinamos sino a deplorar que los crímenes hayan llegado hasta las abrumadoras cifras de la actualidad, sin atrevernos a pronunciar palabras certeras sobre el río de sangre de los últimos quince años. Sin embargo y por desdicha, esas palabras certeras que habitualmente se escapan del entendimiento son las que han comenzado el presente escrito.

Detengámonos brevemente en los sucesos de la intentona golpista de un desconocido de nombre Hugo Rafael Chávez. ¿Qué sucedió entonces? Una militarada turbó la paz de la república mediante el uso de armas de fuego que sembraron la muerte en la población y acabaron con el sosiego de una sociedad desprevenida que no merecía el desenlace de una fiera turbación. ¿Qué pasó después de ese primer derramamiento de sangre? No pasó nada, desgraciadamente.

Los asesinos fueron premiados, primero con la indiferencia de los jueces, con el perdón de sus crímenes, y más tarde con el ascenso al poder. La indiferencia y la impunidad fueron el principio de una historia que hoy llega a extremos de irresponsabilidad y complicidad en el incremento de la delincuencia.

Hay más, sin embargo. ¿Qué otra cosa ha sucedido en la actualidad con los protagonistas de los crímenes de 1992? Se apoderaron de Venezuela en medio del entusiasmo colectivo, como sabemos, pero ahora reciben nuevos galardones y reconocimientos por las tropelías que los hicieron famosos.

Nicolás Maduro ha dispuesto el ascenso de los militares del fracasado golpe, no solo para que sigan lavando su pecado original de brutalidad y barbarie, sino también para que se ufanen de ella, para que sus flamantes preseas conviertan en honor lo que debe causar vergüenza y repulsión entre los ciudadanos. ¿Puede haber mayor complacencia ante el asesinato deliberado, ante el salvajismo fríamente calculado? ¿Puede existir mayor y más descarado coqueteo con los iniciadores de una sangría?

Haga el sociólogo las indagaciones que requiera, atienda el militar las conductas que le soliciten, analice el político las realidades que le conciernan, haga el ciudadano las cuentas que considere convenientes, pero no olviden lo que se apuntó al principio sobre los motivos de la ola de violencia que nos agobia día a día, a cada hora, en cualquier lugar: el chavismo comienza en la morgue y culmina en la morgue, el chavismo es padre y criatura de la muerte, la sangre derramada el 4 de febrero hoy es un torrente que arrastra todo a su paso y ahoga la vida de los venezolanos.