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Ramón Hernández

Ojos y cuervos

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Romain Migus tiene aspecto de gallego de El Ferrol y de mochilero, de burguesito hijo de papá. Sin haber descubierto el agua tibia ni ser el autor de alguna obra meritoria en el mundo académico o de algún crimen ocupó la portada del diario que mantiene incólume la línea política de Novosti, la antigua agencia de propaganda rusa, y que pretende ser el portavoz oficioso del régimen chavista. Ideológica y noticiosamente pareciera que sus dueños no se han enterado del fin del mandato de Andropov y mucho menos de la implosión del comunismo en Rusia y sus antiguos satélites.

Migus participó en un conversatorio que reseña un fablistán, que, ajeno al oficio, omite en la nota responder cuándo, dónde y demás esencias del periodismo básico. Apenas lo presenta como autor del libro El programa de la MUD, como si fuese una hazaña equivalente a haber escrito El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, con lo que sería muy popular y conocido en todo el mundo. Omite que Migus se presenta como sociólogo de profesión y francés de nacionalidad. También prescinde de informar de otras credenciales del catirito que lo autoricen a participar en el debate político venezolano, a inmiscuirse groseramente en la campaña electoral. Pareciera que fue su aspecto de galán hollywoodense lo que primó para darle lugar tan privilegiado en la primera página de esta pésima versión de la antigua Tribuna Popular de Héctor Mujica y Federico Álvarez.

En París, el actual órgano del rebautizado partido comunista no sacaría en primera página la foto de un mulato venezolano, recién graduado de sociólogo en la UCV, con una declaración insultante contra uno de los candidatos presidenciales de Francia, ni siquiera contra el aborrecible Jean-Marie Le Pen o su hija. Ni la militancia de izquierda ni los lectores en general lo aceptarían; al contrario, reclamarían airadamente el despropósito, y cuidado si también acudirían a los tribunales. Aquí los oficialistas no reclaman la injerencia de Migus y ninguno se atreve a cuestionar tan antipatriótico proceder y tan entreguista conducta. Lo ven como normal, tan normal como colocar la foto de Fidel Castro a la derecha y la del Coba criollo a la izquierda en cada uno de los consultorios y salas de rehabilitación de los CDI. Si fuesen Martí y Bolívar se entendería. ¿Corazón de patria?

El sociólogo también fue presentado en el PSUV TV y recibió amplia cobertura en todos los demás medios gubernamentales. La duda me asalta cuando me pregunto cuál despliegue le hubiesen dado si en lugar de catirito fuese afrodescendiente, pelo malo, feo y bembón. En la misma edición, el pasquín denuncia que a Tania Guerrero no le permitieron la entrada en el acto de las mujeres con el Coba criollo, a pesar de su melena pintada de rojo y de la “trayectoria revolucionaria de una familia periodística que siempre ha estado al lado de este proceso bolivariano”. Vendo cuervo y colección de ojos.