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Carlos Sánchez Berzain

Ofensiva política de las dictaduras en Estados Unidos

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Las dictaduras del socialismo del siglo XXI, han puesto en marcha una interesante ofensiva política al interior de los Estados Unidos, buscando mantener el engaño de que son democracias. Para eso están presentándose como países de apertura y oportunidades, con mensajes de paz, inversión, seguridad, turismo y éxito económico. Se observa el gasto de mucho dinero y una acción de relaciones públicas muy profesional e influyente, que estaría operada por consorcios muy costosos. Los gobernantes cuyo principal discurso y acción es la “lucha contra el imperialismo norteamericano”, están ahora operando política y comunicacionalmente para mejorar su imagen en el país al que han declarado su enemigo. 

La observación de los hechos nos presenta a Nicolás Maduro publicando el 2 de abril en The New York Times el artículo “Venezuela: a call for peace” (Un llamado a la PAZ), en el que –entre otras cosas- habla de democracia, busca dar vigencia a Unasur, califica la protesta social como inconstitucional contra el gobierno “democráticamente” elegido, ofrece intercambio de embajadores a Estados Unidos, declara que es tiempo de diálogo, trata de presentarse como respetuoso de la ley y declara que Venezuela necesita paz y diálogo. 

Lo primero que sorprende es que Maduro escriba y obtenga tan oportuna cabida a un mensaje que es un acto de propaganda dirigido a la ciudadanía del “imperialismo”. No extraña que Maduro no mencione que violó toda la constitucionalidad que ahora reclama cuando se instituyó como sucesor de Chávez, que no permitió el recuento de votos de una elección impugnada por fraude que supuestamente ganó por un ínfimo margen. Maduro olvida que su gobierno ha exiliado a decenas de miles de venezolanos hoy asilados y acogidos en Estados Unidos; que tiene presos políticos, con Leopoldo López entre los últimos; que usa el Poder Judicial -sobre el que ejerce total- control como mecanismo de persecución política; que viola la libertad de prensa y de expresión siendo su última acción la perpetrada contra NTN24; que su régimen no reconoce oposición democrática desconociendo la condición de diputada de Corina Machado. Que en la Venezuela de hoy, como política de Estado se violan los derechos humanos, no hay Estado de Derecho y no está vigente ninguno de los elementos esenciales de la democracia.

El 1° de abril el gobierno de Ecuador se ha puesto en marcha la campaña “All you need is Ecuador” desde Nueva York, destinada al turismo; está buscando atraer inversiones e impulsa –entre otras acciones- un foro en Washington DC sobre “tratados de inversión el Latinoamérica”; está buscando créditos. Rafael Correa llegará a Estados Unidos y su gobierno ha publicado una “agenda académica” desde el 8 al 12 de abril en las universidades de Harvard, Yale, MIT y entrevistas con prestigiosos periodistas de CBS, ABC y CNN. Seguramente Rafael Correa rehusará hablar en esos escenarios sobre los exiliados por su gobierno como el periodista Palacio, sobre las violaciones contenidas en el informe de Human Rights Wacht, sobre la confiscación de canales y medios de comunicación denunciados a la SIP, sobre el control de la justicia documentado por el asambleísta Paéz, sobre la persecución y allanamientos del asambleísta Jiménez y del periodista Villavicencio. No dirá nada respecto a “las dictaduras del siglo XXI el caso ecuatoriano” del expresidente Osvaldo Hurtado, o sobre las decenas de casos que muestran que en su país no hay “seguridad jurídica” y no existen los elementos esenciales de la democracia.

Bajo el título “Bolivia: La gran oportunidad en Sudamérica” el 30 de marzo se ha publicado como suplemento independiente en el Miami Herald y el Nuevo Herald una separata de 16 páginas donde empresarios y funcionarios bolivianos de los sectores de comercio de automotores, industrial, construcción, telecomunicaciones, turismo, finanzas y seguros, aparecen –sin aparente participación del gobierno de Evo Morales- presentando al país como la segunda economía que más crece en “Suramérica” e invitando a la inversión. 

Bolivia es un país principalmente minero, gasífero y agropecuario y ninguna empresa de estos sectores aparece en la publicación cuyo costo interesaría conocer. Los participantes de la publicación son todos de sectores que dependen directa o indirectamente de las licencias, autorizaciones o favores de un gobierno que no respeta el Estado de Derecho, que promueve el cultivo de coca ilegal y que está marcado por la corrupción y la violencia. No avisan a los potenciales inversionistas que la dictadura del socialismo del siglo XXI en Bolivia tiene exiliados políticos (empresarios, jueces, cívicos, políticos, ciudadanos, militares, gobernadores, senador) en Paraguay, Brasil, Perú, Estados Unidos y España. No mencionan el caso del ciudadano estadounidense Jacobo Ostreicher, preso 18 meses y que tuvo que escapar de la justicia controlada por Morales; que el jefe anticorrupción de Morales acaba de ser condenado por juez estadounidense por extorsionar en Miami a un empresario boliviano perseguido en un caso probado por el FBI; que hay presos políticos en Bolivia.

Los defensores de la democracia y las víctimas de las dictaduras de cada uno de estos países tienen la palabra. Vale la pena observar y denunciar la ofensiva política de las dictaduras del socialismo del siglo XXI en Estados Unidos.