• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Adolfo P. Salgueiro

ONU: ¿Volverá a oler a azufre?

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Existe un principio que vincula la política interna con la exterior. El mismo se expresa afirmando que “la mejor política exterior es una buena política interna”. Tal cosa –a nuestro entender– luce harto evidente y sin embargo vemos como en la práctica, especialmente en nuestro país y en algunos otros que practican la confrontación como base de sus ejecutorias, se hace caso omiso de esa evidencia incontrastable.

Cuando en Venezuela se hostiga al inversionista o al estamento productivo como cuando se desafían las normas de la convivencia internacional para privilegiar orientaciones de política interna se entra en el terreno de la confrontación en el que intervienen factores que no solo no pueden ser controlados por el país sino que se entra en una pulseada con factores que en el mundo tienen mayor poder que nosotros y que a la postre los harán prevalecer hasta tanto no cambien los postulados básicos del quehacer internacional. Por eso siempre es mejor negociar.

Un caso que ilustra lo que aquí se afirma es el de la reciente designación de María Gabriela Chávez para uno de los cargos más importantes de nuestra política exterior. Aclaramos que no abrigamos ningún prejuicio ni a favor ni en contra de esa dama en lo personal pero sí criticamos la motivación de su nombramiento.

En primer lugar, cabe señalar el hecho de que una designación en el ente multilateral más importante del planeta expone al funcionario al escrutinio de su acción personal –y del estado que representa– por parte de todos los 193 Estados que componen la ONU. Muy distinto a la diplomacia bilateral donde los errores y la vergüenza se exponen ante un solo Estado. Sin abrir juicio previo nos preguntamos si una joven sin experiencia diplomática alguna podrá ocupar con propiedad el sillón que en su momento ocuparon Caracciolo Parra Pérez, Carlos Sosa Rodríguez, Enrique Tejera París, Diego Arria, etc. Nadie aboga por no darle oportunidad a las generaciones de relevo, lo que se discute es si uno entregaría el timón de un Boeing 747 a un joven licenciado con mucha buena voluntad pero cero experiencia.

Venezuela está haciendo campaña para ocupar durante el próximo bienio el puesto que toca a América Latina en el Consejo de Seguridad de la ONU .Recordemos que esa misma aspiración fue frustrada por las votaciones de la Asamblea General en 2011. Tal como lucen las circunstancias políticas de hoy, es probable que tal objetivo se concrete. La presidencia del cuerpo rota mensualmente entre sus quince integrantes. ¿Se imagina usted a nuestro embajador titular enfermo o dejando su puesto al alterno (por instrucciones de Caracas) a María Gabriela Chávez para que conduzca un debate del que depende la preservación de la paz internacional?

¿Se imagina usted a la hija del “gigante” rescatando la recordada –y vergonzosa– frase de “aquí huele a azufre”? ¡O será que esa es la cachetada que otra vez Venezuela propina a las reglas de convivencia internacional con el único propósito de resolver tensiones en su política interna?

¿Se imagina usted la contradicción entre la vociferación de una política militante en el conflicto Palestina-Israel con envío de ayuda material a una de las partes mientras en el plano interno escasean hasta el límite los insumos médicos y farmacéuticos?

¿Se imagina usted a la novel embajadora alterna justificando violaciones de derechos humanos en Venezuela mientras condena las mismas prácticas en otros sitios?

¿Se imagina usted a nuestra representación ante la ONU justificando el default argentino mientras en lo interno Pdvsa y el gobierno estudian la posibilidad de emitir deuda en dólares?

Lo dramático es que en Venezuela lo insólito y bizarro se han convertido en lo habitual.

 

apsalgueiro@cantv.net