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Diómedes Cordero

Nuño x Nuño

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Ana Nuño, poeta y ensayista, edita en Nuño x Nuño. Aforismos y pensamientos polémicos de Juan Ñuño (Caracas: bid &co. editor, 2012) una selección de  “los aforismos involuntarios (…) entresacados de una quincena de años de ensayismo cuyas primeras ediciones son hoy rigurosamente inencontrables”, del filósofo y escritor hispanovenezolano. Ana Nuño, con inteligencia genealógica, recuerda en el prólogo “Tres comentarios a esta edición”, “su entusiasmo al regalarme, recién editado en México, un ejemplar de los Aforismos de Lichtenberg: al orgullo de ver impreso por primera vez a un hijo de su amigo, el filósofo Luis Villoro, se añadía el placer de compartir aquella magnífica traducción de uno de su epigramáticos favoritos”. Amistad y afinidades electivas compartidas entre padres e hijos. Nuño x Nuño, “un libro que Juan Nuño no escribió ni siquiera concibió, pero  hubiese podido escribir porque fue un gran consumidor de aforismos. (…) El consumo, en su caso, respondía a esta condición: que a la par que ingeniosas, las paremias fueran justas, es decir ajustadas a la razón. Lo que es otra manera de decir que se inclinaba por Lichtenberg antes que por Joubert, si de valorar lo primero se trataba, o que gustaba de Oscar Wilde más que de Cioran, cuando de las dos cosas”.

Aña Nuño, con inteligencia intelectual, relaciona el gusto de Juan Nuño por los aforismos ingeniosos y racionales, “el placer por los pensamientos agudos y condensados”, con la “costumbre o manía nada inusual en escritores y lectores” flaubertiana  de “rellenar varias libretas con citas de diversos autores, laxamente organizadas por temas”, y su intensificación con la escritura de las columnas de opinión semanales, en El Nacional y, posteriormente, en El Universal y Economía Hoy, que convirtieron a Juan Nuño en el reconocido polemista de las décadas finales del siglo pasado, al que “se le leía sobre todo por el morbo de descubrir, semana tras semana, en qué nuevo jardín se metía”.

Ana Nuño, con inteligencia filológica, ha seleccionado en Nuño x Nuño los posiblemente mejores aforismos que ha podido escribir Juan Nuño : “Negar es siempre fecundo; afirmar es, cuando menos,  peligroso”; “De vez en cuando, no hay nada tan saludable como cargarse un dogma”; “¡Qué grandes teóricos del amor no han transcurrido su vida entre el polvo de los libros, ignorantes de los de la vida!”; “¡La diferencia, de haber alguna, es muy sencilla: erotismo es lo que yo haga; pornografía lo que hacen los demás!”; “¡Entran ganas de enunciar una ley: mientras no se demuestre lo contrario, todo militar es un candidato natural a la traición democrática!”; “Todo nacionalismo, no sólo es ridículo, sino pernicioso: se impone por coacción, genera discriminaciones y atiza odios, al clasificar a los hombres como si fueran insectos”; ¡Sabido es que los creyentes en utopías tienen la rara virtud de producir auténticos infiernos sobre la tierra, tan pronto tratan de poner en práctica sus extravagantes creencias!”; ¡Falso de toda falsedad negar el progreso: al menos el abismo de la humana imbecilidad es insondable!”; verbigracia; y las posiblemente mejores, y contemporáneas en el sentido nietzscheano, reflexiones que, semejantes a las perlas del sottisier flaubertiano de Juan Nuño, como lo dice en la contraportada,  ha “ido a pescar para devolverlos a sus primeros lectores y ofrecerlos a los nuevos que quieran aquilatar su inteligencia, humor y justedad”, en parte de la obra de su padre.