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Luis Giusti

Nubarrones políticos en OPEP

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Entre este año y el próximo se anticipan varios incrementos importantes de la producción petrolera, mientras la economía global y la demanda por petróleo continúan aflojándose. Durante 2012 Irak ha aumentado su producción en 450.000 bpd y para finales de año habrá sumado otros 150.000 bpd. A eso hay que añadirle un incremento estimado de 200.000 bpd durante 2013. Irak es el único miembro exento de cuotas de la OPEP, y con seguridad será reticente a cualquier llamado de la organización a cerrar producción. La mayoría de los demás está produciendo al máximo y seguramente se resistirán a un posible cierre, en especial porque casi todos necesitan al menos 100 dólares/bbl para mantener sus presupuestos balanceados. Los integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo, Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos (UAE) son los únicos que no están produciendo al máximo. El mayor aumento de producción durante 2013 habrá de provenir de Estados Unidos, con 900.000 bpd, y de un grupo de otros productores fuera del área de influencia de la OPEP, que en conjunto incrementarán 1,6 millones de bpd.

En el 2008, en Argelia, los 12 miembros de la organización acordaron un recorte drástico de 4,2 millones de bpd, a fin de ponerle un piso a los precios. En aquella ocasión la gravedad de la recesión global y un colapso de los precios de 150 a 40 dólares/bbl, impusieron la urgencia necesaria para tomar la dura decisión. En esta ocasión la crisis que enfrenta la OPEP no es volumétricamente tan grave como la de 2008, pero el escenario político es más complicado, en especial considerando que los mayores productores del Medio Oriente se están acercando peligrosamente a un posible conflicto bélico.

Desde que la “Primavera Árabe” sacudió la región en 2011, Arabia Saudita e Irán han intensificado su “batalla” por la supremacía en el Medio Oriente. El cambio político en Irak, de una dictadura sunnita a un gobierno chiita amistoso con Irán, sumado a la pérdida de su principal aliado, Hosni Mubarak, han asustado a los sauditas. No hay duda de que a Arabia Saudita le complacería ver a Irán sufrir el rigor de las sanciones con precios más bajos, mientras que ellos sin duda podrían aguantar por un buen tiempo, pero no pueden darse ese lujo, puesto que afectarían severamente la economía de sus aliados, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Adicionalmente, la monarquía ha prometido suministrar a sus clientes “todo el petróleo que necesiten” para reemplazar el volumen faltante por las sanciones a Irán. Aunque los sauditas sostienen que ellos están simplemente manteniendo el mercado balanceado, se sabe que Washington le ha pedido a Riyadh que se asegure de que las sanciones no provoquen escasez petrolera. Mientras tanto Teherán acusa abiertamente a la monarquía de conspirar con Estados Unidos para derrocar a su Gobierno.   

No hay duda de que las actuales relaciones de Irán con Arabia Saudita y sus aliados del golfo son muy malas. Esa realidad en nada ayudará a forjar un convenio de recorte como el de 2008. Irán apenas podría aguantar con 100 dólares/bbl, pero si los precios se deslizan mucho, Irán saldría golpeado por partida doble, bajos precios y volumen reducido por las sanciones. Todo esto sin duda quebrantará aún más su espíritu de cooperación dentro de OPEP cuando la organización se reúna en diciembre.

Como es habitual, la carga tendrá que asumirla Arabia Saudita, y en efecto ya la monarquía ha comenzado a recortar producción. De un pico histórico de 10,3 millones de bpd el pasado junio, los sauditas están produciendo 9,7 millones de bpd, y sus exportaciones en agosto fueron las más bajas del año. Para balancear el mercado durante 2013 y mantener el precio en 100 $/bbl, Arabia Saudita tendría que reducirse hasta 8 millones de bpd, el nivel de 2008, pero se anticipa muy difícil que Riyadh lo haga sin participación de otros países miembros, en especial si al hacerlo ayudan a Irán a mantenerse a flote.