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Fernando Travieso y Magaly Irady

Noruega defiende las selvas húmedas

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Hace pocos días, Noruega anunció la prohibición total de utilizar productos de la deforestación de bosques vírgenes en el mundo. De esa forma, el país con el mayor ingreso per cápita del mundo, se convierte en el primero en implementar los acuerdos alcanzados en la Cumbre del Clima de la ONU de Nueva York en 2014, donde se comprometió, junto a Alemania y el Reino Unido, a promover acciones nacionales para fomentar cadenas de suministro libres de la deforestación.

La decisión que muestra el compromiso ambiental del gobierno noruego fue anunciada por la Rainforest Foundation Norway, después de que el parlamento dispusiera regulaciones específicas para asegurarse que las importaciones y compras públicas no contribuyan a la deforestación de los bosques tropicales, los cuales como se sabe, son clave para absorber las emisiones de carbono en el mundo. Luego del anuncio de la fundación, su presidente Nils Hermann Ranum, afirmó: "Ésta es una importante victoria en la lucha para proteger las selvas húmedas ya que una gran cantidad de productos se basan en su destrucción, las cuales son indispensables para la sostenibilidad del planeta".

Aunque la medida obliga sólo al gobierno y su administración, muchas compañías del sector privado noruego se han comprometido desde hace tiempo con el tema de la preservación forestal en África, Indonesia y la Amazonía. De acuerdo con ella, los productos que contribuyen con la deforestación no podrán ser usados en el país, esencialmente el aceite de palma, la soya, el papel, la madera y los asociados al pastoreo, los cuales provocan el 40% de la deforestación en países tan diversos como Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina, Indonesia, Malasia, Papúa y Nueva Guinea.

A pesar de que Noruega es un país de poco más de 5 millones de habitantes, muchos consideran que su decisión tiene un enorme alcance, toda vez que desde hace algún tiempo se ha convertido en líder en la lucha contra el cambio climático y en un ejemplo a seguir. Sin lugar a dudas, sus intervenciones para prevenir la tala de árboles en las selvas tropicales a cambio de la entrega de recursos monetarios a los países donde éstas se localizan, han sido clave en la reducción del 50% que ha experimentado desde 1990 la tasa de deforestación global, según lo muestran cifras provenientes de la más reciente evaluación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

 

Más allá de sus importantes inversiones en Guyana y Liberia para prevenir la deforestación, la ayuda más notable de Noruega en la protección del ambiente del planeta tiene lugar en Brasil, donde se ubica el 60% de la selva amazónica. En efecto, en el 2015, el país escandinavo entregó al gigante suramericano mil millones de dólares como parte de un acuerdo establecido en 2008 para prevenir la deforestación, con el cual se evitó la tala en 50.000 km² de selva húmeda, reduciendo la deforestación del Amazonas brasileño en más de 75%. El impacto de esa ayuda ha sido tal que el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, la calificó como, "la más impresionante acción sobre la mitigación del cambio climático de la última década (…) un ejemplo extraordinario del tipo de colaboración internacional que se necesita para asegurar el futuro de la sostenibilidad en nuestro planeta".

El gasto anual de Noruega en combatir la deforestación en Brasil, Liberia y otros países, se ubica actualmente en casi 3.700 millones de dólares; una decisiva contribución para la preservación del planeta, teniendo en cuenta que, según científicos de la FAO, entre el 10% y el 25% de los problemas generados por el cambio climático pueden ser enfrentados mediante la preservación de los bosques.