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César Tinoco

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En el documento titulado El futuro de las cajas de ahorro, hacia un nuevo sistema nacional de ahorro popular (1), la Federación de Cajas de Ahorro, Fondos de Ahorro y Asociaciones de Ahorro Similares de Venezuela (Fecafasv) fija posición ante la propuesta presidencial para la elaboración de un plan para “la  protección integral de las cajas de ahorro”.

Uno de los objetivos de Fecafasv desde 2008 según lo afirma en el documento, es “saldar la inmensa deuda social que existe en el país”. Obviando el concepto, el cuantificado y el deudor de esa inmensa deuda social, la opinión de Fecafasv es que si hay algo que contribuiría a saldarla es precisamente la inversión social “rentable”. Entonces a favor de tal idea, propone acometer inversiones a favor de los trabajadores asociados al Sistema Nacional de Ahorro Popular con la finalidad de “obtener los rendimientos que hoy cobra la banca y no distribuye equitativamente”.

En tal sentido la Fecafasv expresa su visto bueno para la creación de una institución financiera especializada a la cual se le entregarían los recursos para que dicha institución emprenda los proyectos sociales. Ya en el párrafo anterior se hace evidente que uno de los aspectos que le preocupan a la Fecafasv es el relativo al rendimiento. El texto del documento mencionado habla de la “rentabilidad esperada de la inversión” que materializarían las cajas de ahorro como “recompensa efectiva” de los recursos entregados.

Dos cosas llaman la atención en éste atípico comportamiento de una federación de cajas de ahorros. Una es el efecto que tiene la inflación en todo agente en una economía. La ley respectiva vigente por la cual se rigen las cajas y fondos de ahorro las define como asociaciones civiles sin fines de lucro por un lado mientras que por el otro, Fecafasv habla de rentabilidad esperada de la inversión. La segunda es que a pesar de que se trata de una institución financiera especializada (IFE), se evidencia en el documento que lo que le interesa a la Fecafasv no es la tasa pasiva que iría a recibir como consecuencia de haber entregado sus recursos. Lo que en realidad le interesa es la rentabilidad de las colocaciones de la IFE a partir de la cual entonces, tomaría la decisión definitiva de entregar los recursos. Todo lo anterior quiere decir que la Fecafasv se aleja del comportamiento cooperativista y se acerca con mucho al de “buscador de renta”.

En el año 2009, cuando las cajas y fondos de ahorro se salían de su cauce   establecido por la ley que las rige, verificaron un rendimiento sobre el total de aporte de sus socios (patrimonio) de 5,87% anual, muy por debajo de la inflación verificada ese año de 25,06% según el INPC. Luego de la debacle de los mutuos y en 2012, el rendimiento de los aportes de los socios se redujo a 4,67% anual en una economía que vio una inflación de 20,07%.

La solución para la protección integral de las cajas de ahorro no está en la creación de una institución financiera especializada. Fecafasv debería seguir más de cerca la experiencia del Banavih cuya directriz es “la suprema felicidad social” según la Memoria 2012 del Ministerio del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat a la Asamblea Nacional. 

El Banavih, institución creada para un cometido social, en 2011 tenía 34% de su activo en disponibilidades que se erosionaban con la inflación, sin tener depósitos que comprometieran tan elevado nivel de liquidez, 23% de su activo en inversiones en títulos valores del propio estado y tan solo 4,54% de su activo en cartera de créditos para la vivienda, incumpliendo así el objetivo para el cual fue creado. De hecho, el grueso de sus ingresos no es generado  por la colocación de los aportes recibidos para construir viviendas, sino por la administración de fondos y fideicomisos de ahorros del propio estado.

(1) http://conacave.org/el-futuro-de-las-cajas-de-ahorro/

c.e.tinoco.g@gmail.com