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Diómedes Cordero

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Dos vidas. Rafael Rangel y José Gregorio Hernández (Caracas: Ediciones Sellos del Fuego, 2013), primera novela del crítico e investigador literario, poeta y ensayista, editor y profesor universitario, Víctor Bravo, reescribe las historias de vida personales y entrecruzadas de las dos figuras científicas, mediante una estrategia narrativa que trenza los procedimientos del relato y la reflexión del ensayo, con la intencionalidad de expresar la trama científica común de Rangel y Hernández y la diferencia de la intensa experiencia espiritual de Hernández con la compleja y atormentada experiencia interior de Rangel. Bravo retrata, en contrapunto, los orígenes trujillanos de Rangel y Hernández, con el modelo de la novela de formación o novela de educación, Bildungsroman, trazando, trenzando, subrayando, los episodios y pasajes, acontecimientos y contextos, de la evolución física y moral, psicológica y social, que determinarían las vidas en paralelo y en divergencia de los dos personajes como referentes históricos de la investigación médica en Venezuela, y que marcarían las diferencias de sus historias de vida, las etapas desde la infancia hasta la madurez: el proceso del aprendizaje en la infancia; el de los viajes en la juventud y temprana madurez: desde el interior al centro (de Trujillo a Caracas) el de Rangel, del interior al exterior (de Trujillo y Caracas a Europa y América) el de Hernández; y, el del perfeccionamiento, la experiencia acabada, impedida voluntariamente por el suicidio de Rangel e inacabada involuntariamente por la muerte por accidente de Hernández.


Bravo expone no sólo el entrecruzamiento de las vidas de Rangel y Hernández, sino que cruza el género (Bildungsroman), en la formación de los personajes y de la novela, caracterizado, en tanto que narración, por la conciencia de la propia conflictividad, con procedimientos biográficos y autobiográficos, del ensayo y del discurso histórico y del discurso de la crítica literaria y filosófica, para poner en cuestión la verdad histórica de la identificación y progreso, oposiciones e involuciones, contrastes y disensiones, entre Rangel y Hernández, alternando sucesiva y repetidamente los pasajes claves que modelan y le dan sentido a las disímiles identidades de los protagonistas de Dos vidas. El juego de varias voces narrativas relacionadas familiarmente con Rangel y Hernández, quizás una expresión indirecta de la historia de genealogías y familias que parece marcar la historiografía del país, usado por Bravo como dispositivo discursivo, posibilitaría la representación de la dificultad psíquica y cultural de Rangel y la armonía espiritual y religiosa de Hernández en las relaciones respectivas con la comunidad científica y con el poder dictatorial de la época. Los puntos de fuga del tiempo de Dos vidas hacia el tiempo presente del lector, podrían revelar, tal vez, con el sentido de humor e ironía implícitos, “la intencionalidad más profunda” de la novela: “desprenderse de la realidad y construir otro mundo”, como lo dice, refiriéndose al cuento “Visión del arte” de Hernández, José Benigno, uno de los narradores de la novela.

Víctor Bravo al cuestionar la historicidad de la alteridad de las vidas de Rangel y Hernández, estaría vislumbrando, en Dos vidas, los caracteres y carencias de dos vidas ejemplares, la del científico y la del santo, confrontadas en las relaciones del sujeto con su historicidad, y la necesidad de su representación a través de la potencia y las determinaciones del lenguaje del realismo. Respirar la realidad en la realidad.