• Caracas (Venezuela)

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Diómedes Cordero

Montaje: Paisaje e historia

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“Nunca hay que preguntarse qué quiere decir un libro, significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan sólo preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo. Un libro sólo existe gracias al afuera y en el exterior” [Deleuze & Guattari. Mil mesetas]. “Escribir no tiene nada que ver con significar, sino con deslindar, cartografiar, incluso futuros parajes” [Deleuze & Guattari. Mil mesetas]. “La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no es el tiempo homogéneo y vacío, sino aquel pletórico de tiempo-ahora. (1) Así, para Robespierre la antigua Roma era un pasado cargado de tiempo-ahora, que él hacía saltar del continuum de la historia. (2) La Revolución Francesa se comprendía así misma como una Roma rediviva. Citaba a la antigua Roma tal como la moda cita a un viejo atuendo. La moda tiene el barrunto de lo actual, donde quiere que éste se mueva en la espesura de lo antaño. Ella es el salto de tigre hacia lo pretérito. Sólo que tiene lugar en una arena en la cual manda la clase dominante.” Walter Benjamin. La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia (póst. 1959). Las citas de Deleuze y Guattari, y de Benjamin podrían servir de citas, nuevamente citadas, para intentar comprender la poética y el contenido de verdad de Paisajeno (Caracas: Ex Libris, 2011), del poeta y ensayista y editor Willy McKey, “un libro expansivo como una nave espacial, que sabe establecer una topografía de puentes y túneles y cableado submarino de fibras ópticas; complejo como una máquina del tiempo, que salta con agilidad y conocimiento de un nodo a otro de la historia de lo nuevo; y profundamente comprometido con un proyecto político de país que puede ser nacional, pero nacionalista jamás”, como señala Jorge Carrión, al definirlo como un artefacto político y poético. Constelados sus materiales textuales (poemas; narraciones; citas de autores, citas de poemas y ensayos y manifiestos, en varios idiomas; pistas de bandas sonoras, comics, fe de erratas, fotografías de mapas intervenidos; citas de pie de página), Paisajeno, “una cartografía del delirio” como lo denomina Ricardo Ramírez Requena, encontraría en el diseño de la estructura material (el placer estructural, que dice Carrión relacionándolo con Deleuze y Guattari) como la representación poética (un mapa) del espacio de la historia de vida del sujeto lírico (Willy McKey) y del tiempo histórico correspondiente del país y del mundo, por medio de la conexión (el placer relacional que dice también Carrión) con la literatura en lengua castellana (principalmente poetas venezolanos, latinoamericanos y españoles).

Como lo expone McKey, en entrevista de Héctor Torres, “el primer apetito que yo tuve con Paisajeno fue preguntarme qué pasa si toda esa presencia del paisaje en la poesía venezolana y de todo el Dios de la Contemplación, yo lo intentará expresar desde la otra tradición, la de Silva Estrada, de Salustio González… O sea, ¿qué pasa si yo agarro todo un ejercicio de contemplación territorial y lo movilizo hacia un ejercicio de planteamiento de la página como territorio? Eso fue un primer experimento. Y luego, que eso ya tiene que ver directamente con el nombre, qué pasa si en un poemario, el tiempo, la experiencia del instante, la experiencia temporal, se intenta narrar como si fuera un paisaje. O sea, qué pasa si yo empiezo a describir el tiempo, y no el espacio. Entonces ahí aparece la figura de la autobiografía, el sujeto lírico que coincide con mi edad, con mis momentos biográficos, con mi experiencia biográfica, con mis territorios, con el bloque donde me crié, con mi visión del Caracazo, del cometa Halley, del nacimiento de mi hermano…”, Paisajeno parece expresar poéticamente la cartografía histórica (el mapa de vida) de McKey mediante el uso del espacio, el territorio, como una construcción de carácter temporal (histórico) cruzada, mezclada, interceptada, por  instantes, escenas, imágenes,  representaciones, móviles y relacionales, que operaria como una máquina (un experimento textual) de intervención y reinterpretación de la poesía, la historia y la cultura venezolana, en el mapa de la poesía, la historia y la cultura  global, material y digital contemporánea. Una forma del paisaje, ajeno o negado, país (ajeno) o paisaje(no), que como diría Graciela Montaldo, en “El cuerpo de la patria: espacio, naturaleza y cultura en Bello y Sarmiento” funcionaría como una configuración espacial altamente formalizada, forma “de intervenir en la vida pública a través de versiones sobre lo real histórico”.

McKey, a la manera de un crítico literario benjaminiano, narra, cartografía, lo privado (su propia historia) y lo público (la historia nacional y universal), con manifiesto conocimiento de Benjamin (así lo dicen la cita de Benjamin y la entrevista con Torres) de los dos “momentos cruciales”, según Reyes Mate, de la idea de la historia de Benjamin: uno, el carácter autónomo del pasado, con vida propia, sin fijeza posible, no reducible a un saber hegemónico y total que excluya la realidad presente y pasada, consciente de su iniciativa como fuerza y posibilidad de sorpresa de la consciencia presente; y dos, la captación del pasado por la recordación y no por la reconstrucción científica, el pasado asalta, adviene al presente pero no de forma mecánica. La iluminación profana, contrapuesta a la de la religión, la contemplación negativa del paisaje venezolano (“Ajeno al paisaje, descubro en él la mentira repetida en torno al ojo”, “El paisaje exige la expulsión del que mira”, “Los paisajes me aterran”), recorre, trabaja, poéticamente la imagen del paisaje o los paisajes de Paisajeno, relacionando, uniendo, autores y textos, imágenes y representaciones aparentemente lejanos, que producen en el encuentro revelaciones y transformaciones del tiempo histórico.

“Kemo-Sabe. Hiper-poema infrarealista. [Simulacro, Caracas 2011]”, historieta del lejano Oeste protagonizada por el Llanero Solitario y Toro (Tonto), en la que la intervención del diálogo (texto) de las figuras (dibujos) de las viñetas de “Se arrastra, una miniserie de cuatro números, publicada  entre agosto y noviembre de 1994, con guión de Joe R. Lansdale y dibujos de Timothy Truman” (nota de pie página final), con “palabras navajas”  provenientes de versos de poetas y escritores venezolanos y de referencias a instituciones académicas y culturales del país, acompañado en la parte final de cada página de la historieta por el “Primer manifiesto infrarrealista” de Roberto Bolaño, sería un artefacto pop o after pop como caracteriza el procedimiento de apropiación de los originales el mismo McKey, y que Carrión considera “uno de los poemas más innovadores que he leído en mi vida” y en el que “la potencia de esos dos niveles de discurso (el de las viñetas en color, el de las citas extensas del maestro [Bolaño]) no es capaz de eclipsar el desparpajo y la sorpresa que causan los versos, inverosímiles en boca de esos indios y pistoleros, divertidos y bellos, con su prosodia desconcertante y magnética. La intervención es política (cuestiona el copyright y la noción tradicional de influencia) y, al mismo tiempo, de una gran ambición artística, plenamente conseguida”; y la serie de poemas: “XIX. reset”; “1907. salustio”; “1919.berlín”, “1923. puebla”; “1939. colliure”; “1943. la habana”; “caracas. 1958”, “1968. tlatelolco”; “1977. río de la plata”; “1989. tian ̓anmen” y “1990. moscú”; que pertenece a “no hay otro río”, la tercera parte de Paisajeno,  (“mal de abismo”, la primera; “interjecciones”, la segunda; y el poema “Kemo-Sabe” entre la partes segunda y tercera, conforman el libro), que diagramados en la parte central de la página dialogan intertextualmente en la parte superior de ésta con textos (poemas, fragmentos, versos) de Andrés Bello, Salustio González Rincones, Vladimir Nabokov, del Manifiesto Estridentista, Anitonio Machado, Virgilio Piñera, Ismael Urdaneta, José Emilio Pacheco, Charly García, Lennon/Mc Cartney y Lev Lósev, respectivamente, y con un palimpsesto en prosa de Mc Key a pie de página; que de acuerdo con Ramírez Requena, “cada una de estas relecturas y reescrituras es una invitación a intervenir la historia de manera crítica, a retomar aquello que hemos olvidado, a hacer memoria desde la palabra”; que no sería sino, como indica Terry Eagleton, la forma poética que tiene McKey de escribir la historia de la violencia estadal en distintas experiencias políticas históricas; la iluminación profana benjaminiana que revela la presencia (existencia) de algo no contemplado anteriormente. La potencia del conocimiento estético. Como lo sintetiza Beatriz Sarlo: “La condensación formal y semántica de la imagen produce un saber que es social pero que sólo es a través de lo artístico”.

McKey para materializar, construir el artefacto poético y político Paisajeno, para cartografiar “la crisis espiritual de la voz poética, el espejo histórico entre los acontecimientos de 1989 y 1999 en Venezuela, y su vivencia desde el 23 de enero en Caracas” y que “recorre de manera crítica la tradición poética venezolana, en especial desde los años sesenta”, como lo apunta Ramírez Requena, usa como procedimiento central de la estrategia de la cartografía del espacio, visto, leído e reinterpretado, en la perspectiva temporal de lo histórico, íntimo y público,  la cita, que Benjamin, coloca en el centro de su “método” crítico, para activar, precipitar, el extrañamiento que restituye el conocimiento de la cosa, cuando la cita de “un texto implica interrumpir su contexto”. Willy McKey al relacionar, citar, series de textos y autores, acontecimientos y experiencias, desde su propia individualidad como poeta y ciudadano, descubre, en Paisajeno, lo excepcional, lo extraño, lo intempestivo, en una operación poética y experimental que dota de otro sentido a la tradición poética venezolana, haciendo propia las escrituras de otros poetas y escritores, en quizás el libro más moderno y experimental y tardovanguardista de la poesía venezolana.

NOTAS

1. Traducción literal de Jetztzeit, en la versión francesa aparece la palabra “presént” entrecomillada (cf. La versión de la tesis xix, que en ese texto corresponde a la tesis xviii del original alemán).

2. “El “hacer saltar” (heraussprengen, aufsprengen) contiene, junto a la idea del “salto” (Sprung), el tema metafórico de lo “explosivo”, que caracteriza la temporalidad de lo revolucionario-mesiánico.

[Notas de Pablo Oyarzún Robles]