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Diómedes Cordero

Montaje: Bagatelas

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En “Justifico”, un texto breve que combina, como señala Gérard Genette,  “la función cardinal […] de asegurar al texto una buena lectura”, que tiene el prólogo, y su “historicidad más empírica” y  la “necesidad de circunstancia” que le indica Jacques Derrida, para diferenciarlo de la introducción, “única” al tratar “los problemas arquitectónicos generales y esenciales” para presentar “el concepto general en su diversidad  y su autodiferenciación”,  “a propósito del paratexto hegeliano”, con la función de una poética al considerar los principios y materiales constructivos del poema, el poeta, ensayista y músico Ángel Eduardo Acevedo, relaciona los cuarenta y tres textos de Bagatelas (Mérida: Fundación para el Desarrollo Cultural del Estado Mérida, FUNDECEM, 2014) con “las veinte piezas breves  para piano que Beethoven escribió y denominó Bagatelas, la más popular llamada Para Elisa, aunque en verdad es Für Therese, su amor de 1810 que apenas si sabía tocar el piano” y en la que “suena mucho un fragmento inicial que viene en estuches de música, en intercomunicadores donde viven familiares mías, en celulares, y así por el estilo o desestilo”. Acevedo no sólo bautiza homónimamente su “compendio de textos, con pena de mi pasión beethoveniana entrañable, abrigando que desprevenidos lectores les encuentren alguna resonancia de las notas del gran músico que, siendo legionario en su cofradía, me ha prodigado más el llanto vital en mi desconcierto expresivo”, sino que a partir de los sinónimos de la palabra bagatela, “nimiedad, fruslería, insignificancia” niega que la existencia de ésta en Beethoven, “en toda mi extensión beethoveniana registrada, en absoluto, no”, para indirectamente filiar los textos de Bagatelas a la singularidad artística del músico alemán.

La prosa cortada, de extraños giros sintácticos y frases intermedias subjetivas del prólogo/introducción, anunciaría la sintaxis poética singular, disímil y extraña, de Bagatelas. La posible combinación de las funciones de sustantivos, adjetivos y verbos, sustantivizando los adjetivos, adjetivizando los sustantivos y verbalizando ambos; la recurrencia, ¿inconsciente? ¿mnemotécnica?, a variaciones del archivo de la tradición métrica castellana; y el fraseo próximo a la enunciación y el tono musical; harían de la construcción del verso y el poema de Bagatelas, un excéntrico artefacto poético, de difícil definición y caracterización en el sistema actual de la poesía venezolana; tal vez cercano a formas poéticas clásicas y, al mismo tiempo, cercano a formas poéticas populares; en un potencial entrecruzamiento, más operativo, posiblemente, en el campo de la música que en el de la literatura, de dispositivos retóricos provenientes de la modernidad y la pre/modernidad literarias.

“La belleza ha de ser la bondad o no será. / Sucede a fealdad o boniteza / a acedía o hermosura”, de “La belleza o collage con Éluard”; “Ser romántico es tender una escala hacia Dios. Es amar a la diosa, profesar el amor de los amores, el deseo universal de los amantes, la sacralización de una migaja pútrida del barro que somos, 1 lo que escribí a Vanessa, vana y no vanidosa, una mañana, en efímera esquela, lo más del alma afuera, lo más del cuerpo adentro. / Y todo lo han interferido Heideggers, Kants, Rousseaus, movimientos o achantes. / No más tendencias críticas / Tal vez Pablo y Virginia. / Un alto en un mesón / de los caminos.”, de “Romántico”; y “El amor y el universo / corren por los ríos profundos / de amor cuando navegamos / universando en tu mundo.”, de “Cantas”, podrían ilustrar, quizás, la poca o mucha sustancia y valor de las bagatelas de Ángel Eduardo Acevedo en Bagatelas. Asunto de “desprevenidos lectores” entendidos en asuntos beethovenianos.

 

 

[1] Con Quevedo constantemente más allá