• Caracas (Venezuela)

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Leopoldo López Gil

Monstruos de medianoche

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La precisión del castellano se diluye al expresar el momento que vivo frente a ésta página para comunicar mis ideas. Un volcán en erupción de sentimientos confundidos en lava al conocer cómo los esbirros carceleros agredieron al preso en la medianoche, robaron sus notas y destruyeron papeles que presentaría ante el tribunal que debe revisar su causa.

Ocurrió pasada la media noche, horario de asesinos, asaltantes y cobardes. Un grupo militar de caras cubiertas con pasamontañas, “élite” armada hasta los dientes y convertida en fiera desbordante de agresividad invadió la celda del “Preso pero Libre”, que tanto pánico le causa a Maduro y sus áulicos.

Habitualmente nuestro idioma, el español, permite describir con exactitud lo que deseamos transmitir, pero hay ocasiones como ésta en que las palabras se convierten en lo contrario de lo que quisiéramos expresar.

Tenemos frente a nosotros algo “monstruoso” en el caso de Ramo Verde. El DRAE define al monstruo como “persona muy cruel y perversa” es decir el carcelero que comete tropelías y canalladas, vejaciones a prisioneros indefensos; imposiciones y castigos arbitrarios; ordenanza abusiva e irregular. Lo curioso es que ese mismo texto en la 6ª acepción parece también describir al encarcelado, ése que orgullosamente han bautizado como el Monstruo de Ramo Verde: “persona de extraordinarias cualidades para desempeñar determinadas actividades”.

Más complejo se vuelve el idioma si intentamos plasmar las actividades del monstruo. Encontramos definiciones opuestas: “vituperable, execrable” las del uniformado por una parte y en la otra “excesivamente grande o extraordinario en cualquier línea”, en la del preso.

La confusión aumenta por las acciones y discursos de los mostrencos y gerifaltes que al traicionar la Constitución y burlarse de los derechos ciudadanos han confeccionado una obra solo calificable de monstruosidad.

Monstruosidad, “desorden grave en la proporción que deben tener las cosas según lo natural” o “suma desproporción en lo moral”, es evidente podemos relevar pruebas a los buitres pues con sus incondicionales ignorantes han llevado al sistema judicial venezolano a tal galimatías que hace pensar que se invirtieron los papeles y son presos los que ameritan la libertad y libres quienes con audacia traicionan la justicia.

La perrería hoy pretende convocar en contra del respeto a nuestra Constitución, llevando por mérito haber convertido al país que a pesar de sus defectos merecía reconocimientos en un erial.

Nuestra tarea es la emancipación de la República, compromiso moral y político, sobre todo con las clases populares atacadas por un régimen disfrazado de cordero socialista con colmillos de comunismo: la terrible monstruosidad de los mostrencos bolivarianos.