• Caracas (Venezuela)

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El modelo chileno de economía de mercado ha recorrido el mundo. Además de sus políticas económicas, Chile ha sido un ejemplo de buen gobierno y desarrollo social. En contraste, la India ha sido un caso de políticas estatistas y poca gobernabilidad, modelo que obstaculiza el desarrollo y perenniza la pobreza.

Hace medio siglo, el desarrollo económico de este país se veía como una tarea casi imposible. Casi 90% de la población era analfabeta y vivía en aldeas rurales dedicadas a la agricultura de subsistencia, sujeta a esporádicas hambrunas y epidemias.

El modelo chileno, que combina una fuerte apuesta por el libre mercado con un Estado regulador y promotor, ha sido ampliamente divulgado, y los detalles de la receta se encuentran reflejados en el ranking de buen gobierno y de competitividad que evalúan la “performance” anual de la mayoría de los países. Si bien Chile no es el primero en esas listas, ser “buen gobierno” o “competitivo” es casi sinónimo a seguir la fórmula chilena.

Así, el vecino del sur logra altos puntajes en los ranking principales: puesto 31 en competitividad, 21 en anticorrupción, 41 en facilidad para hacer negocios y 59 en “tramitología” para iniciar un negocio, superando en esos casos a casi todos los países no desarrollados. Por contraste, los puntajes de la India son muy inferiores: 71 en competitividad, 85 en anticorrupción, 142 en facilidad para hacer negocios y 158 en “tramitología”.

Lo que sí sorprende es que el crecimiento económico producido por el “fallido” modelo de la India viene superando al de Chile. El aumento anual del PBI de la India durante los últimos veinte años ha sido 6,3%; el de Chile 4,5%. Y va camino a aumentar más este año, cuando se anuncia un ritmo de expansión en la India que quizá superará al de China, mientras que Chile se estanca en 3%. ¿Será el desorden un ingrediente insospechado para la buena receta económica?