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Héctor Silva Michelena

Método de la educación nazi-comunista

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En los años 30, el mediocre Antón Makárenko, de Belopole, Ucrania, escribió su Poema pedagógico,  de obligatoria lectura en las escuelas de la UR SS. Si el comunista Maduro no leyó el poema, aquí va un fragmento:

“Pero también en la comuna, y en las marchas de verano, y en los días de trabajo de los comuneros (…), sale a la terracilla un muchachito, alza la corneta al cielo y toca una breve señal: ‘Reunión de jefes’ y, lo mismo que en los tiempos lejanos los jefes se sientan junto a la pared. Y con la misma sarcástica seriedad el secretario del Soviet de jefes dice al nuevo culpable: -¡Sal al centro!... ¡Ponte firme y explica cómo y por qué! (…). Y tal vez se deje muy pronto de escribir en nuestro país, poemas pedagógicos, y se escriba un libro simple y práctico: La metodología de la educación comunista”.  

Maduro en Twitter: “Sigamos dándole lecciones de ética a la prensa burguesa que destila su odio lleno de malas intenciones. Que la Patria brille con su Verdad”, (16/09/13). Lea la “verdad” en la Constitución repartida en las escuelas, ya que pasó por mis manos un ejemplar de esta “Constitución Ilustrada” y cito, sólo a manera de ejemplo, que la ilustración contenida en: lámina 1: portada con la figura de Chávez como el nuevo libertador; lámina 2:  texto citando al “comandante eterno” y a Nicolás Maduro como su heredero; lámina 8: claro mensaje de división y racismo entre los venezolanos: los pobres son negros, los ricos son blancos; lámina 11: el big brother con camisa roja, “protegiendo” a los niños y estudiantes; lámina 12: Chávez y Maduro como los benefactores nacionales; lámina 14: en una asamblea “constituyente”, alguien, con una boina roja, toma nota; lámina 15: identidad étnica con protagonismo de personas de países árabes y asiáticos; lámina 18: la imagen representa claramente los contenidos de la Resolución 058 que convierte a la escuela en corresponsable de los asuntos de su comunidad; lámina 19: huelgan los comentarios, cuando el mensaje directo es que los representantes del actual partido de gobierno son los reales garantes de la democracia, de “su democracia”; lámina 20: el culto a la persona, leit motiv de los regímenes totalitarios. lámina 23: en ninguna parte de nuestra Constitución figura el concepto de unión cívico-militar. Sí en los postulados del MBR200, luego del MVR y ahora del PSUV. Se miente abiertamente a nuestros estudiantes y maestros; lámina 25:  Jesucristo, Bolívar y Chávez, juntos y a la par; lámina 26: el nuevo “libertador”; lámina 27 y lámina 28: mensaje a nuestros niños: la Constitución es de Chávez; lámina 30: Chávez el “gran maestro”; lámina 31: milicianos y “rojos”, protegidos por Bolívar, son los defensores de la patria ante la agresión imperial; lámina 32: de nuevo la exaltación del “comandante eterno”, el “segundo libertador”; lámina 33 y ahora igualados ante el poder celestial.

Es probable que muchos de quienes reciban este artículo lo vean sin sorpresas, sin alarmas. Es más, dirán, quizás, que es más de lo mismo, de lo que todos los días hace el gobierno nacional y sus aliados regionales y municipales. Sin embargo, los invito a ponerse en los zapatos de sus hijos, de sus sobrinos, de sus nietos, de sus hermanos, de sus alumnos y de sus maestros, cuando en el día a día en el aula de clases, deban enseñar y aprender esta historia oficial de nuestra Constitución.

Hasta hoy, han amenazado y arremetido con las armas nuestro legítimo derecho a pensar libremente. Vienen por nuestras almas y la de nuestros niños. ¿Lo permitiremos? En cada uno de nosotros está la fortaleza, el derecho y el deber de entregar una nación libre a nuestros hijos.

Es la ruta de los métodos “científicos”, al igual que Josef Mengele, el cirujano de Auswitz-Birkenau, o “Ángel de la muerte”. En muchos casos Mengele ordenó que a la madre parturienta se le vendase el pecho para que no amamantara a su bebé. Recopilaba datos sobre la muerte por inanición de los infantes.

Mengele explicaba a otros colegas su actitud: “Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las instalaciones que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura”.

Ars gratia artis, pues. El arte mismo de lavar el cerebro a nuestros niños.