• Caracas (Venezuela)

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Lorena González

Metáforas de un intercambio

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A mediados del año pasado, por una extraña casualidad, me encontré con Óscar Lucien y Marcos Aguilar en un vuelo europeo de regreso a Caracas. Venían de la ciudad de Barcelona, punto último de un recorrido que habían hecho durante seis semanas. Recuerdo en especial hallarlos con la mirada desajustada, impugnada por las visiones de una luz foránea, alterada por todo aquello que parecían haber visto y sentido en una larga experiencia difícil de narrar. Alucinados y cansados, pero en extremo felices, me contaron con las pocas frases que se pueden concretar luego de un estallido vital como el que parecían haber transitado que volvían de un viaje fotográfico por varias regiones de Italia, con más de 6.000 kilómetros de camino.

Esta imagen fortuita se amplificó sobremanera cuando escuché la noticia de que la Galería Tres y 3 estaría inaugurando, a comienzos del mes de agosto, una muestra titulada Italia, apuntes de un viaje con la curaduría de Luca Pagliari y Salvatore Elefante, fotógrafos, curadores, filósofos e investigadores incansables de la imagen residenciados en España, quienes han visitado varias veces nuestro país tras pesquisas diversas sobre la fotografía en Venezuela. A la obra producida por Lucien y Aguilar, se le sumaron dos nombres más que también formaron parte de esta colisión inédita: Carlos Arvelaiz y Juan Carlos Fernández.

Cuando visité la muestra, se engranaron algunos de los fragmentos de aquel encuentro fugaz en un pasillo de avión, al tiempo que comenzaron a desplegarse nuevas inquietudes en torno al desarrollo de un acontecimiento expositivo con una dinámica muy distinta a las estrategias tradicionales aplicadas en la construcción de un proyecto curatorial. 

El día de mi visita a la sala expositiva coincidí con Arvelaiz, quien vino a otorgar nuevos puntos de quiebre y de enlaces en la historia de ese proceso: "El viaje sucedió de una forma bastante casual cuando comenté con Luca, quien es mi amigo, la necesidad de explorar otros territorios de aquellos que normalmente visitan los turistas. Él me propuso que hiciera un viaje fotográfico por la región italiana. Poco a poco se fueron sumando los demás, fue muy aleatorio, algunos que iban no pudieron, otros aparecieron de pronto. Para Luca y Salvatore, quienes tienen varias décadas fuera de Italia, ese traslado era también una nueva forma de mirar sus orígenes".

Así fue como todo sucedió, nunca tuvieron la intención de que ese experimento se convirtiera en una muestra. Sin embargo, viendo el trabajo realizado en estrategias fotográficas que van del formato medio, analógico, blanco y negro, placa y reflex hasta la fotografía móvil, lo digital y el color, hilvanaron los segmentos de ese diario peregrino que construyeron en conjunto.

El texto curatorial es un diálogo entre los dos curadores; aunque no tomaron ninguna imagen, la selección de los conjuntos parece ser la obra que ellos mismos construyeron entre sus recuerdos y los registros visuales de cada uno de los convocados. Una relectura expositiva transpuesta, desplegada por entre los atajos de una existencia que nunca se tuvo. Extranjeros todos trazaron una obra colectiva, reunidos y asombrados por esas complejas variables que son la esencia de lo fotográfico: la eterna presencia de un algo que es y no, tiempo peculiar que parece habitar en los linderos voraces de ninguna parte.