• Caracas (Venezuela)

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Oscar Hernández Bernalette

Medidas unilaterales

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Muchos se alegran por el anuncio de sanciones por parte de Estados Unidos a funcionarios venezolanos involucrados en la violación de los derechos humanos y el narcotráfico. Para la mayoría de los venezolanos debería ser una noticia triste. No creo en la eficacia de medidas unilaterales de otros Estados.

La sola posibilidad de que en la comunidad internacional denuncien, califiquen o sospechen de funcionarios del Estado, en los que el país deposita su confianza, como artífices de la violación de derechos fundamentales o ser parte de los engranajes del narcotráfico es una tragedia para cualquier nación.

Las medidas afectarían a un pequeño grupo. Sin embargo, no garantizan que estas violaciones se detengan. El silencio de la Asamblea, el poder Moral y Judicial ante violaciones constitucionales y la corrupción galopante en la nación hacen que si se aplican sean solo una pincelada. Qué pasa con los privados que se ha lucrado de mano de quienes tendrían que proteger los dineros del pueblo.

Pensemos en los millones dilapidados, en las arcas personales de altos funcionarios que están o han pasado por el gobierno. El juego a que se han prestado empresarios inescrupulosos que han se aprovechado de la bonanza de la nación de estos últimos quince años para someterse a la vulgar componenda de hacer dinero fácil a costilla del Estado.

Los venezolanos no son tontos, ven y observan la opulencia. Reconocen cómo funcionarios con sueldos de miseria de la noche a la mañana se enriquecen, viven con privilegios imposibles de alcanzar con los salarios de la burocracia. Usan el Estado para beneficiarse y ayudar a los suyos. Es una vergüenza que otros países usen un expediente de esa naturaleza contra la impunidad de ciudadanos de cualquier nación.

Lamentablemente, esa es una chispa ante la indiscutible explosión de corruptelas en el mundo. Ojalá que existieran mecanismos no unilaterales sino desde Naciones Unidas para someter a quienes violan los derechos humanos y roban los sueños de miles de pobladores del planeta sometidos a la avaricia de unos pocos.