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Marcos Tarre

Masacres...

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El 14 de febrero de 1929 siete hombres pertenecientes a la banda del gangster Bugs Moran fueron alineados contra una pared dentro de un garaje en la ciudad de Chicago y fueron asesinados a sangre fría. Aunque nunca nadie fue procesado por ese crimen, se presume que fue ordenado por Al Capone con la intención de eliminar rivales en esa época de la prohibición de venta de licores, corrupción y criminalidad desatada en Estados Unidos.

Ese trágico hecho pasó a ser un hito importante, recogido en cantidad de películas y series de televisión.

Apartando guerras, conflictos raciales o terrorismo, la historia ha estado salpicada de masacres atribuibles a perturbados o a delincuencia común, como por ejemplo y más recientemente, los ataques a escuelas en Estados Unidos o producto de la guerra entre cárteles de traficantes de droga en el norte de México.

En Venezuela también hemos sufrido estos dramas.

En octubre del 2009 fueron asesinadas 11 personas en la llamada "Masacre del Táchira", todos miembros del equipo de fútbol Los Maniceros. Dentro de otros contextos más relacionados con la política o el abuso y violación de derechos humanos por cuerpos del Estado han ocurrido masacres lamentables con saldo de muchos muertos y heridos.

El pasado 5 de enero, a las 8:00 de la noche, un grupo de personas estaba reunido en una parada de autobús en la calle principal del sector Los Mamones de Súcuta, en los Valles del Tuy, cuando se detuvo un auto Chevrolet Corsa de color verde, se bajaron dos hombres con fusiles de asalto y dispararon más de 20 veces contra el grupo. El resultado fue de 6 personas muertas, entre ellas, 2 adolescentes, y un herido. Ninguno de ellos portaba armas ni pudieron defenderse.

Testigos presenciales identificaron a los asesinos como miembros de la banda del Sabandija que opera en el sector. El crimen o la "Masacre de Ocumare" pasó a un segundo plano informativo, opacado por el terrible crimen de Mónica Spear y de su exesposo, y la herida a su hija de 5 años. Esa zona de los Valles del Tuy fue tomada por la Guardia del Pueblo, la Policía del estado Miranda y la policía local, pero sufrieron ataques de piedras de los vecinos.

El llamado Eje de Homicidios de los Valles del Tuy quedó a cargo de las investigaciones. Según funcionarios de ese cuerpo, la masacre se relacionaría con otro caso: dos funcionarios del Cicpc fueron emboscados y heridos a balazos cuando se dirigían a la sede de Santa Teresa. Esta agresión generó un vasto operativo policial en el que cayeron muertos cuatro miembros de la banda del Sabandija en tres enfrentamientos posteriores y separados. Ahora el Cicpc informa que estos últimos delincuentes muertos estarían relacionados con la "Masacre de Ocumare".

A diferencia de lo ocurrido con el asesinato de Mónica Spear, resuelto en cuestión de horas, y en el que brindaron información abundante, clara y bastante transparente a la opinión pública, la llamada "Masacre de Ocumare" luce opaca y con ciertas dudas. Las madres de los presuntos delincuentes muertos dicen que fueron ajusticiados mientras dormían, que eran muchachos sanos. Algunos señalan que el Cicpc, siguiendo viejas tradiciones, parece haber actuado más para vengar a sus funcionarios heridos que para solucionar el crimen múltiple; si bien se mencionan pistolas y un revólver encontrados, nada se dice de los fusiles de asalto usados en Ocumare.

Quedan sombras y dudas sobre ese caso, y se evidencia que debería existir un marco legal y operativo más eficiente para enfrentar las bandas criminales que azotan el país, así como más transparencia en la información.