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Elsa Cardozo

Malheridos

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El presidente de Uruguay ha dicho que el Mercado Común del Sur está malherido. No es la primera vez que José Mujica se queja de los desiguales beneficios de este acuerdo de integración: vuelve sobre ello con mucho énfasis en estos días ante la falta de respuesta a su protesta por las restricciones comerciales argentinas.

Al quejarse de la mentira institucional en “la familia del Mercosur” se queda corto el pragmático mandatario, de quien no es justo decir que oculta su interés en cuidar tratos que beneficien la economía de su país. La mentira institucional es mucho más grande de lo que se filtra entre los abrazos presidenciales, entre visitas y cumbres, muchas declaraciones y pocos acuerdos efectivos.

Malherido está el Mercosur, como también otros acuerdos que han abandonado compromisos económicos y políticos entre Estados para reinterpretarlos como acuerdos entre presidentes. Casos y casos hay, por supuesto, pero la minoría de países que ha transitado del presidencialismo al personalismo ha sido suficiente para trastocar las obligaciones institucionales sustantivas: comenzando por la petrodiplomacia venezolana, su discurso refundador y su empeño en echar a un lado cualquier compromiso regional que se asome a la protección de los derechos ciudadanos, trátese del Mercosur, la Alianza Bolivariana, la Unión Suramericana de Naciones o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

En los próximos días se verán en La Habana los mandatarios de la Celac, mientras la cumbre del Mercosur en Caracas ha sido pospuesta por tercera vez: lo de “la familia del Mercosur” es mero parentesco a conveniencia entre presidentes que, sin querer queriendo, han socavado sus acuerdos fundamentales y los han diluido en foros como la Celac. Y ¡qué poder el del régimen cubano!, que sigue logrando –habilidades estratégicas y recursos venezolanos mediante– una influencia desproporcionada al tamaño de sus grietas económicas, políticas y en materia de derechos humanos.

Malherido no solo está el Mercosur comercial que tanto le preocupa al presidente Mujica. Malherido está por el abandono de lo esencial de la Declaración Presidencial del Puerto de Iguazú (2004), los Protocolos de Ushuaia (1998), Asunción (2005) y Montevideo (2011), sobre protección de la democracia y los derechos humanos. 

Así leemos, en el Protocolo de 2005 sobre derechos humanos, que “la plena vigencia de las instituciones democráticas y el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales son condiciones esenciales para la vigencia y evolución del proceso de integración entre las partes”. Y en el de 2011, sobre democracia: “El compromiso con la promoción, defensa y protección del orden democrático, el Estado de Derecho y sus instituciones, de los derechos humanos y las libertades fundamentales (son) condiciones esenciales e indispensables para el desarrollo del proceso de integración y para la participación en el Mercosur”.

Los mandatarios y representantes que asistan al eventual encuentro del Mercosur vendrán a un país tomado por la violencia, la escasez, la inflación, la arbitrariedad y el exacerbado empeño de imposición de un monólogo gubernamental que sofoca las voces críticas y los medios que les dan difusión.

Malheridos, presidente Mujica, gravemente heridos estamos los parientes ignorados, una y otra vez, por todos los presidentes del Mercosur.

#LiberenASimonovis #VzlaSinPresosPoliticos #NoMasViolenciaVenezuela #SinPapelNoHayPeriódico

elsacardozo@gmail.com