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Pedro Carreño

Magnicidio made in USA

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Noam Chomsky en su libro Estados fallidos analiza los abusos de poder que comete Estados Unidos, quien se considera más allá del alcance del derecho nacional o internacional, lo cual le da libertad para perpetrar agresiones en cualquier parte del mundo. En este orden, actúan libremente inmiscuyéndose en los asuntos internos de países soberanos, a quienes catalogan de antinorteamericanos. Estos ataques se ejecutan algunas veces con la anuencia y en otras con el silencio cómplice de multilaterales, que a decir del presidente de Cuba, Raúl Castro, se han constituido en sus ministerios de colonia.

Para el caso de la revolución bolivariana, somos testigos del constante ataque tanto a nuestro proceso como a nuestro líder y timonel Hugo Chávez, los cuales fueron desde la planificación de atentados y magnicidio hasta el tradicional golpe de Estado ejecutado el 11 de abril de 2002, todo ello con el acompañamiento de fuegos de ablandamiento lanzados por los medios de la ultraderecha, a través de una sistemática y recurrente campaña de satanización y estigmatización como guerra de cuarta generación. Escollos estos que fueron vencidos tenazmente, llevándose el reconocimiento de comandante invicto.

La derecha reaccionaria esgrimía la errada tesis de que el fin de la revolución bolivariana estaba signado por la vida física de su líder, sin entender que el visionario Chávez previó al detalle la consolidación de todos los elementos necesarios para que después de pasar al plano espiritual y hacerse inmortal este proceso trascendiera, es así como su hijo Nicolás Maduro resultó victorioso en las elecciones el 14 de abril de 2013. Generando un estado de shock en la derecha, quién desconociendo la regla de oro de la democracia como lo es el respeto al voto, Capriles ordena salir a la calle a “expresar su arrechera” contra el pueblo por no haber votado por él y desde allí avanza un macabro plan de desestabilización golpista, con altísimos niveles de xenofobia y fascismo.

En estos planes golpistas se han ejecutado acciones de guerra económica, alienación comunicacional para generar estallido social, guerra de cuarta generación, agresión criminal con cierre de vías, colocación de guayas asesinas, emplazamiento de francotiradores, contratación de paramilitares, todas ellas derrotadas llegando ahora al extremo de jugarse su última carta en la ejecución de un golpe militar gorilista, previo asesinato al jefe del Estado. Magnicidio denunciado por el comando político de la revolución, quien en rueda de prensa presentó pruebas fehacientes de la planificación de tal aberración, asumida por la oposición según lineamiento emanado del Departamento de Estado de manera banal, lo cual lejos de lograr restarle importancia para quienes así se expresan, se constituye en confesión de parte de estar inmiscuidos en dichos planes.   

 

@pedrocarreno_e