• Caracas (Venezuela)

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Alicia Freilich

Mafalda, Chavo y Chusmita

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Ruth Lerner, maestra de maestros

Tesis: El régimen chavista ya liquidó y dañó a gran parte de la joven generación venezolana. Un sector, víctimas y criminales, se fue entre los millares de asesinados. Otro está envenenado con el mito revolucionario, sometido a lavados de cerebro en sadismo fratricida con uniforme escolar, miliciano, policial y paramilitar del fascio castrocomunista impuesto por el G2 cubano a sus lacayos exvenezolanos.

Antítesis: Mafalda, niña adulta precoz, argentina y universal, razona, reacciona y desobedece lo injusto. Respondona frente a los abusos de autoridad, insolente contra la agresión que impide cuestionar el estatus incompetente y cruel. Voz del perseguido cuando mandan gorilatos, detesta toda guerra, mentira y represión, emblema del sano idealismo, motor de la historia.

El Chavo mexicano es la desclasada infancia huérfana y callejera desde Río Grande hasta Patagonia, física y mentalmente limitado por desnutrición, carencia de afecto familiar y amparo estatal. Pobre pero honrado, sobrevive mantenido por el vecindario y ejercita de todero para hacer sus juguetes con la basura. Su pelea por golosinas culmina sin revanchas, en justa hermandad.

Chusmita es el hijo libre, calzado y escolarizado del venezolano Juan Bimba, palúdico, analfabeta y descalzo chusma parido por dictaduras. Inspirado en la canción del compositor Luis Cruz “Hola Chusmita” que le quitó sentido ofensivo al apodo, el maestro integral Simón Díaz le dio cuerpo televisivo al incluirlo como el cantor preguntón en una pandilla de chamos nacidos de las clases media y proletaria en ascenso durante los años ochenta y noventa, infantes que pudieron  educarse para la ciudadanía productiva en colegios públicos y privados con alegre música desde el programa modelo Contesta por Tío Simón cuya consigna era ser curioso y aprender sin límites.

Hoy, la muchachada de cualquier edad, independiente, universitaria, liceísta o realenga sin cupo en esta sociedad militarizada lucha por existir y estudiar sin dogmas. Infiltrada por malandros mercenarios, es la vanguardia que mezcla en armonía esos tres mensajes: cuestiona sin tregua ni miedo sobre el presente y futuro de su país y su vida. Es alma honesta y resistente contra la criminalidad oficialista que se sirve de jóvenes resentidos y llevados de barrio a cuartel donde se los gradúa de sádicos robocops, repletos de balas, bombas, garrotes y cadenas para anular al paisano disidente. Y es el pana libertario que avanza a todo riesgo, pues quiere ser un civilizado y actualizado miembro del exigente cibersiglo.

Síntesis: La juventud autónoma del 14, sin armas ni uniformes, rebelde con causa, valiente, insobornable, adulta prematura por fuerza de los hechos, es la dirigencia de facto más querida, confiable y respetada en el país y el mundo, pues detecta y denuncia sin ambages falsos diálogos, tácticas dilatorias de corrupta costumbre y se niega a pactar con la delincuencia político-mercantil-cívico-militar, local y foránea. Es el niño del famoso cuento, único en un pueblo lleno de ciegos voluntarios, que solito y a viva voz reconoce la desnudez del rey.

De nuestro apoyo sin reservas a su acción y del respaldo constitucional de una fuerza armada, aún decente y demócrata, negada a implementar planes Ávila, como la de enero 23 y abril 11, depende el buen destino patrio porque esta será la generación dirigente del renacer nacional en ciencias, tecnología y humanismo.

Venezuela es una riquísima heredera que muchos quieren poseer, pero a la que pocos aman. Entre sus leales a toda prueba están nuestros estudiantes. ¿No bastan 15 años de calma frente a las ruinas?, diría hoy el Libertador si los ambiciosos negociantes bolivarianos, intra y extrafronteras, lo dejaran volver sin maquillajes y participar en cada protesta legal y pacífica.

alifrei@hotmail.com