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Jorge Iván Mora

Maduro, salsa y control

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Los cantaautores salseros Willie Colón y Rubén Blades dejaron sentir sus opiniones políticas respecto a lo que está ocurriendo en Venezuela.

El puertorriqueño habló duro y amenazante en un tuit y luego en un canal de televisión: “Tu régimen despertó un ultraje mundial. Si algo le pasa a López tú sufrirás graves consecuencias... te queda poco tiempo. Libera a Leopoldo López”.

Y Blades se vino con dos filípicas, la segunda para responder a la reacción primitiva del presidente Maduro a su primer comentario: “Creo que su gobierno, presidente Maduro, no posee la mayoría representativa que justifique lo que le está haciendo al país. Por otro lado, la oposición, mezcla de lo que existió en el pasado político de Venezuela y de lo nuevo que hoy lucha por hacerse respetar y considerar, no está formada por cuatro gatos fascistas, como se pretende hacer ver. Es una vital cantidad de personas”.

¿Qué tanto impactan estas opiniones de personajes de la farándula en un gobierno empecinado en la “dialéctica de la conspiración imperialista”, y en momentos tan confusos como el que está viviendo Venezuela?

La intención de Blades apunta a una reflexión profunda de los estudiantes para que a través de sus manifestaciones pacíficas y consensos logren conquistar el diálogo y presentar un programa de reivindicaciones.

Su ensayo respuesta a Maduro puede llegar a tener más eco que las escaramuzas diplomáticas entre Panamá y Venezuela, cuyos respectivos gobiernos llamaron a consultas a sus embajadores, por las declaraciones que vertió el presidente panameño Ricardo Martinelli sobre la situación.
Los músicos latinoamericanos son proclives a la política. Johnny Ventura, el Caballo Mayor, fue prefecto (alcalde) de la capital dominicana, y Ramón “Palito” Ortega, gobernador de Tucumán y después senador.

Que opinen o que se lancen al ruedo político es un derecho, aunque siempre existirá la controversia ética de si es preferible que compongan canciones y no discursos políticos, diviertan a la gente con sus creaciones y no con promesas, y complazcan mejor a sus fans de todos los colores y tendencias, a que cacen peleas desde sus banderías. La música une a los pueblos, la política los divide.

Es probable que a pesar de la enorme popularidad de que aún gozan en Venezuela y el continente, Blades y Colón terminen siendo estigmatizados por el tono mayúsculo de la polarización del hermano país entre gobierno y oposición.

Algo empuja a los cantantes para hablar como lo están haciendo. Y algunos dirán que se trata de oportunismo, y otros, de necesidad de vitrina.
Blades y Colón se distanciaron musicalmente por disputas de negocios, y arreglaron en los tribunales, pero no se cruzan palabra.

Y es un hecho que ambos han hecho sentir sus voces, el boricua, con un tono más comprometido con la oposición venezolana, y el panameño, con un sentido crítico hacia los dos bandos.

Blades quiso ser presidente de Panamá y Willie Colón, alcalde de Nueva York. En ambos medra el animal político, pero debe ser cierto: les duele Venezuela.