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César Miguel Rondón

Maduro y la locura de las captahuellas

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Por su nombre debe ser hijo de adecos. Hijo de aquellos que militaron en ese partido que fundó, entre otros, Andrés Eloy Blanco y que se convirtió en la primera referencia de un partido policlasista, un partido que tomó las banderas de la social democracia. A este joven le pusieron el nombre del poeta, aunque no pareciera que la poesía pase por él. Cuando vemos su foto en el periódico luce como un venezolano más. Pero luce también un chaleco como si fuese un uniforme de guerra y una gorra. Así aparece multando un supermercado en el oeste de la ciudad, pues asume desde ya su condición de “vengador”, que es el criterio con el que funciona muchos de los funcionarios del régimen. En su Twitter se identifica como: “Andres Eloy Méndez G, superintendente de Precios Justos, Politólogo, Revolucionario Socialista y Chavista al servicio del pueblo y en contra de la guerra económica”.

Amigo Méndez, la “guerra económica”, según Jorge Giordani, no existe. Lo que ha existido es la impericia, la corrupción, el mal manejo de la economía nacional.

Méndez, ahora, tiene una responsabilidad importante. Él es el que llevará las captahuellas a la práctica. Dice El Nuevo País: Capta huellas son el negocio del año. Primero en las elecciones y luego en el aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Ahora el sistema biométrico también será obligatorio para comprar comida y medicinas”. El Universal“El gobierno proyecta aplicar guías a todos los productos”. -¡Imagínese usted cómo va a ser esto!- Andrés Eloy Méndez dijo que trabajan en guías para higiene personal, medicamentos, cemento y cabillas. Las autoridades anunciaron que trabajaran en un mapa de mercancía en el país para saber dónde está, por dónde va”.

Si ya tenemos el problema de las colas en los mercados, ¿usted se imagina cómo se agravará con la incorporación de las captahuellas? Méndez dijo en Makro que la culpa era del empresario y no del gobierno porque entre tantas cajas solo estaban abiertas una mínima cantidad. Amigo Méndez, usted entre todos sus méritos, ¿no ha reparado en los impactos de la Ley Orgánica de los trabajadores y trabajadoras? Averigüe un poco, por favor.

Mientras, en El Nacional se nos dice: “Comprar comida con captahuellas es humillante. Economistas, empresarios y políticos afirman que es un procedimiento vejatorio que traerá más ineficiencia, colas, escasez e inflación”.

No solo es humillante, es la aplicación de la libreta de racionamiento cubana. Aunque el diputado Ricardo Sanguino afirma: “Eso no tiene que ver con racionamiento ni con ninguna modalidad cubana”. ¿Con qué tiene ver entonces? La excusa ahora es el bachaqueo. El régimen se las arregla siempre para buscar una excusa que le sirva de mampara, de burladero. Pero no, el problema va muchísimo más allá.

Aplicar las captahuellas en esto es una locura. Y no lo dice quien suscribe. Lo dijo el señor Nicolás Maduro en junio del año pasado. Ustedes recordarán que al gobernador Arias Cárdenas se le ocurrió llevar adelante un sistema de chips para controlar la compra de comida en el estado Zulia, y en su oportunidad Maduro le ripostó -leo textualmente en el diario La verdad-: “Eso, el chip para captar huellas al comprar alimentos es una locura, ese no es el pensamiento económico nuestro”. 

Si eso lo dijo Nicolás Maduro en junio del año pasado, ¿por qué ahora ha cambiado radicalmente de parecer? ¿Por qué lo que Maduro consideró una locura el año pasado ya no es una locura en el día de hoy? ¿Podría el presidente explicarse sin contradecirse?