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Sergio Antillano

Madiba abrió la ventana

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En un Museo en Pretoria, Suráfrica, me sorprendió una interminable exhibición de más de tres mil pares de calzados. Estaban allí, uno al lado del otro, cada par con su ficha. Sin más elementos… sólo se desplegaba ante los ojos de los visitantes la interminable colección de zapatos que ese Museo (de más 150 años) atesoraba y nadie había visto jamás. Unas minúsculas zapatillas de un lejano emperador chino; botas de un soldado de la 2da Guerra Mundial, un par de sandalias zulúes, unos zapatos Nike; tacones de la Reina de Holanda junto al par de negros zapatos escolares ingleses…¡miles de pares!

La capital de Suráfrica siempre se llamó Pretoria; ahora su zona metropolitana se llama Tshwane que significa “somos iguales” y solo el casco histórico conserva el nombre de Pretoria.

El Zoológico de Pretoria, es el más grande del mundo. Unas 200 hectáreas y más de 9.000 animales, así lo acreditan. Allí habitan unas 1.400 aves de 204 especies y 3.000 mamíferos de 209 especies. Reúne más de 300 reptiles y 50 anfibios, casi 400 ejemplares de invertebrados y su Acuario tiene alrededor de 4.000 peces de 200 especies diferentes. Tiene más de 6 kilómetros de caminerías, ampliadas junto a sus áreas de servicios, para recibir adecuadamente “nuevos públicos”, al permitirse y propiciarse, la visita de la población negra, a este refugio de fauna.

Al llegar Nelson Mandela al poder, decretó una política clara de reforzamiento, ampliación y creación de zoológicos y museos, que la brutal política de segregación racial tenía arrinconados, oscuros, sin presupuesto ni ventanas a la sociedad y con escasos usuarios.

La política de desarrollo e integración cultural y étnica de Mandela, venía acompañada de cuantiosos recursos financieros que permitieron no solo al tradicional zoológico sino también al viejo y portentoso museo del Transvaaly al Museo de la Cultura Africana, renovarse, crecer y prepararse para recibir la población emergente que poco o nada sabían entonces de lo que era un museo o un zoológico. Un arduo trabajo de promoción y cambio cultural fue realizado para lograr que personas de la mayoría segregada, asistieran por vez primera a esas instalaciones.

Una pedagogía fue necesaria. Medios de comunicación social y acciones directas presenciales en escuelas y liceos, barriadas y organizaciones de base, fueron gran ayuda para comunicar conceptos de museo, colección, zoológico y otros completamente ajenos a esas poblaciones excluidas por más de un siglo del proceso de construcción de conocimientos científicos y de procesos didácticos que implican la conformación de colecciones e instituciones para su manejo.

Labor de diálogo, construcción de puentes entre saberes y tramado entre culturas que se aproximan al conocimiento en formas diferentes; al tiempo que los servicios culturales recibían el auxilio necesario para consolidarse y desarrollar sus capacidades, talentos e infraestructuras. El reto era pasar de reducidos usuarios a las amplias audiencias, sin perder rigurosidad investigativa. Que la gente se apropie de valiosísimos conocimientos que residen en colecciones de instituciones que son, por naturaleza, espacios de encuentro, comunicación y cambios.
Con respeto y comprensión del valor de las instituciones museísticas y sus colecciones, Madiba, las fortaleció, supo aprovecharlas y democratizó el acceso a saberes y experticias reunidas por decenas de años, en ellas.
Durante el pasado de segregación cultural en Suráfrica, el Museo de la Cultura Africana acopió más de tres millones de objetos y piezas de todo tipo, pero carecía de espacios e interés por la exhibición de estos.

Ese museo, que ahora se llama La Ventana Africana, es el dueño de los miles de pares de zapatos que me impactaron, y compartían salas con una colección de puertas!…solo cientos de puertas, una tras otra, exhibidas con sus fichas. Desde una tela que usan de puerta en chozas de la tribu Ndebeles hasta un portón de iglesia medieval…todas estaban allí. Colecciones del viejo museo; objetos y piezas que ahora se muestran con lenguajes museográficos eficaces. Con asesoría de Francia, el Gobierno de Sudáfrica remodeló y acondicionó la vieja Casa de la Moneda, para alojar este museo.

Otro tanto ocurrió con el Museo del Transvaal, fundado en 1892, que por más de cien años conformó colecciones de animales, plantas, fósiles, minerales, y objetos asociados a la historia de la colonización europea. Sus colecciones sirven de estudio y tienen valor didáctico y de exhibición. Desde el año 2010 es el Ditsong Museo nacional de Historia Natural y conserva con celo, entre otros “tesoros”,una colección de homínidos fósiles entre los que se encuentra la calavera fosilizada de “Mrs Ples” que se cree es uno de los antepasados más antiguos de la Humanidad.

Madiba, Nelson Mandela, con descomunal visión, fortaleció las instituciones culturales, zoológicos, acuarios, jardines botánicos y Museos, que ahora hacen lecturas múltiples, sin dogmas doctrinarios ni segregación racial o ideológica, de sus valiosas colecciones, atesoradas por más de un siglo; ahora dialogan con públicos versados en una nación integrada.

Madiba no destruyó los conocimientos, solo les abrió una ventana al futuro.