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Aurelio Useche

MUD: Necesidad de un cambio

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Cuando en Marzo se generó un debate público entre Ramon G Aveledo y Armando Duran, era obvio que la situación interna de la MUD estaba en crisis. Y se observaba en ese entonces una fractura de la organización que representaba la unidad democrática. Se cuestionaba la dirección de la MUD por su parca presencia en los medios, asumiendo más bien una posición observadora, digamos pasiva, que activa en el acontecer político. La estrategia de las Municipales,  de transformarlas en un plebiscito había fracasado, y más bien los candidatos ganadores fueron los que salvaron a la MUD ante la opinión pública.

Los hechos de Febrero de 2012 que tuvieron como objetivo exaltar a la población que era y -lo es todavía cada vez más-, necesario provocar un cambio de régimen, había puesto en evidencia que la MUD no tenía estrategia alguna para su actuación en los próximos meses. Había un silencio inexplicable. Solo pudo hacer presencia debido a la presión de la gente que se preguntaba: ¿Dónde esta la MUD?

Venezuela, tiene ansias de un cambio. Es obvio, que la población, en sus diferentes estratos sociales se encuentra agobiada por problemas como la inflación, inseguridad, desabastecimiento, falta de agua, apagones grandes y pequeños, abuso de las policías, quienes se han transformado en delincuentes comunes, responsables de secuestros y otras formas de extorsión. Eso lo sabe la gente.

Ante este cuadro, se ha generado una conducta social en la cual priva la sobrevivencia, entre otros factores por la incapacidad de los políticos de generar cambios. Muy lamentablemente, la MUD, no responde a esa urgente necesidad de cambios, y mantiene una estrategia, de dejar hacer, esperando que en algún momento el gobierno colapse. Implora por un diálogo, que el gobierno lo considera innecesario, sobre todo porque conceder a los pedimentos, implica una debilidad. Particularmente cuando quienes tienen el poder político y militar, saben y conocen más que nadie las carencias y fallas del régimen. Y no están dispuestos a salir o entregar el poder, ni si quiera por las malas. Y esto hay que tenerlo claro.

La MUD nacida al calor de un resurgimiento de la oposición, en virtud de la derrota a Chávez, en 2007 sobre su  propuesta de reforma constitucional, intenta construir una unidad opositora, sobre la base de una alianza de partidos, y organizaciones políticas. Y encuentra un espacio importante, ante el vacío que había ocasionado el fracaso de Manuel Rosales como candidato presidencial. Pero nunca fue una alianza con una propuesta política de cambios concretos,  sino más bien una amalgama de ideas generales, con un sabor de restaurar el sistema democrático antes de 1998.

Pero,  además, sus propuestas confusas, como es el caso del apoyo a las misiones. Abanderado de esta idea fue Julio Borges, con gran peso en la conducción de la MUD. Es decir, que el centro del Programa de Chavez, que lo llevo a triunfar en el Revocatorio, la MUD la igualmente lo apoyaba y para muestra de este absurda posición sugirieron la aprobación de una Ley de Misiones, la cual fue motivo de burla en la Asamblea Nacional.

La necesidad angustiante de contar con un movimiento político de Unidad para enfrentar a Hugo Chávez y al régimen, potencia la creación de la MUD, con una estructura institucional formal, la cual le ha dado un lugar importante en el campo político y desde luego ser la referencia contraria al régimen. Y así se fue conduciendo hasta las elecciones parlamentarias de 2010. Pero con una pifia grave al haber permitido que el CNE, modificase los circuitos  electorales, de modo que se aseguraba, que no obstante tener más votos, la mayoría de los diputados serian afines al gobierno. Fue esta una jugada maestra de Chávez, a la cual no hubo oposición, porque pensaron que aun con esas modificaciones la oposición obtendría una mayoría. Y aun fue más ingenuo pensar que el régimen respetaría los resultados electorales, y la, Asamblea iba a ser un reflejo del país político.

El desempeño de los Diputados de la oposición, reveló que no existía una estrategia para afrontar el reto de haber sido electos, con mayoría de votos, pero minoría por las manipulaciones de los circuitos electorales. Y solo intentaron ser miembros de comisiones parlamentarias, como si el régimen era un disciplinado gobierno democrático. Es decir iban a ser cogobierno. Grave error, lo cual desdibujo, el verdadero rol de estos diputados. Además, por esas deformaciones egocéntricas que privan en la mente de nuestros políticos, intentaban hacer debates con intervenciones que a título personal hacían, sin la más mínima apreciación de una realidad.

La MUD logró una conmoción de la opinión de la gente, cuando anuncio los resultados de las elecciones primarias, y a lo largo del proceso de debate interno de los candidatos, se logró poner la atención política en este periodo de discusiones.

Pero, luego con la elección de Capriles como candidato presidencial, se presenta de nuevo el ambiente de confusión, con ambigüedades, que hicieron, evidente la ausencia de una estrategia y aun más de la presentación de una propuesta política real, contundente. Más bien nombraron a un equipo para elaborar un Programa de Gobierno, cuyo contenido era más bien una lista de promesas y deseos. No hubo discusión. Y aun más volvió a aparecer el tema de las misiones. Aun cuando se tenían todos los elementos para denunciar a estas como la gran estafa social, se decidió darle un apoyo ambiguo, con esa falsa idea que indicaba que las misiones eran buenas, pero que hacía falta una mejor administración.

Aun cuando Capriles, hizo grandes esfuerzos, jamás pudo vencer la estigmatizada imagen que Chávez le dio, de hijito de papá y mamá. De gran aceptación popular por el hondo resentimiento que prevalece en las clases sociales donde la pobreza es significativa y además en los estamentos militares donde se ha profundizado desde hace muchos años atrás, los resentimientos sociales, siendo que gran parte de los estudiantes de las Academias Militares, provienen de hogares disfuncionales, de madres solteras o abandonadas por sus esposos o parejas.

Quizás el aspecto nacional de mayor relevancia como lo es el petróleo, la MUD, no ha tenido una posición política clara. Un tema de significación nacional, centro de la vida económica, en la cual la política petrolera, nunca había estado tan al servicio de los intereses políticos de otros países, como es el caso de Cuba. Pero además, el manejo y operación de Pdvsa, en donde se cumplieron a cabalidad todos los temores que el general Alfonzo Ravard y sus fundadores, tenían por la intervención política. Jamás se imaginaron que Pdvsa llegara al estado de deterioro y mal manejo de sus finanzas como el actual.

En toda esta etapa de actuación de la MUD, no ha existido una propuesta de política petrolera contraria a la del gobierno. Y no haberle dicho al, país, la verdad, dura pero real, que el futuro de la industria petrolera depende de la participación extranjera. Si no hay inversiones de capital extranjero, no es posible el aumento de la capacidad de producción, y refinación. Ya el gobierno de Caldera, había asumido esa realidad con la apertura, luego de un debate nacional sobre esta decisión trascendente de invitar y lograr el marco político institucional para que se hiciese factible la presencia de capital y tecnología extranjera en el negocio petrolero. De nuevo la posición de sus dirigentes, vacía, llena de generalidades, y galimatías, que hacían pensar que en el, fondo todo pensaban, como lo hace el gobierno de hacer de Pdvsa, su caja chica. Hay que estar claros y decírselo al país: Pdvsa no es posible reconstruirle. Hay que organizar un nuevo sector petrolero con capital estatal y privado.

Luego del referendo revocatorio, el cual fue manejado por un CNE dirigido nada más y nada menos por, quizás la expresión mas radical y sectaria del chavismo, como, Jorge Rodríguez, las elecciones siguientes fueron dirigidas por unas autoridades electorales, sesgadas, parcializadas, y abusivas en sus procedimientos que siempre la han dado un manto de duda a las elecciones. Cuando Capriles pierde por un porcentaje ínfimo de 1,26%, en abril de 2013 y decide protestarlas, convoca manifestaciones de rechazo a los resultados electorales y propone una revisión. Sin embargo, se retracta inesperadamente, contradiciendo su conducta de arrojo ya demostrada en la campaña electoral de 2013. Hasta ese momento Capriles fue el líder nacional. Y allí perdió su empuje y respeto como tal. Arrastrando a la MUD en su decaimiento.

Digamos que quizás no tengamos ahora una oposición organizada y cohesionada, más bien fracturada por las posiciones encontradas sobre el camino a seguir. Pero lo grave, es que no hay una opción válida de alternabilidad de gobierno. Y hagamos el ejercicio de imaginación que la MUD en esas condiciones llegue al gobierno. Podremos apreciar que sus inconsistencias, y falta de cohesión, se reflejaran en la gestión de gobierno, con un fracaso en puertas. La oposición venezolana y el país no cuenta con una opción de gobierno, que permita enfrentar, la muy grave y comprometida situación nacional en donde hay que actuar, no para restaurar el régimen democrático del pasado, sino más bien construir uno que sea aquel que permita un nivel de concertación hacia un renovado modelo político nacional. Y eso no lo contiene la MUD. No lo puede hacer bajo los preceptos con la cual se ha manejado hasta el presente.

Así como Rubalcaba, en España  y Kohl en Alemania, renunciaron en sus momentos, a la conducción de sus partidos por sus fracasos, quienes dirigen a la MUD deben hacerlo y dar paso a una nueva estructura política, verdadera de concertación nacional, que tenga la capacidad de asumir un gobierno que logre salir del estancamiento, empobrecimiento y anarquía que se vive hoy en Venezuela.

Repito las hipótesis de trabajo y pronostico que utilizó la MUD, no pudieron ser exitosas. Y la demagogia ha demostrado en este caso que no ha sido útil, y más bien contraproducente a la imagen de los dirigentes de la MUD. Hay que erradicar del venezolano común, esa falsa idea que dice: “Todos los políticos son iguales. Solo piensan para ellos”.

De modo que el cambio empieza por la reestructuración del cuadro político nacional opuesto al régimen militarista y de oprobio que nos dejo Hugo Chávez como fatal herencia.