• Caracas (Venezuela)

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Marianella Salazar

Llegamos al “llegadero”

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Estar condenados a la supervivencia no significa que la gente esté privada de pensar, por eso, en las kilométricas colas que se forman en los Bicentenario y hasta en pequeños abastos, comenzaron a renegar de las precarias condiciones de vida y culpan a Maduro de no hacer nada para salir del círculo perverso de una búsqueda infructuosa de lo que necesitamos para subsistir. El inútil y costoso viaje del presidente no ha servido sino para exacerbar y caldear más los ánimos. La mayoría silenciosa comenzó a rebelarse contra el sistema empobrecedor, y la represión a cargo de la Guardia Nacional Bolivariana no impedirá el estallido social que inevitablemente está por ocurrir. Llegamos al “llegadero”.

Maduro regresa al país anunciando mentiras esperanzadoras y convirtiendo un rotundo fracaso en supuestos triunfos para salvar la “revolución bolivariana” que entró en su etapa más negra. Según fuentes militares, el jueves pasado, por orden del ministro de la Defensa -de viaje con el presidente-, convocaron a las dos de la mañana al Alto Mando Militar para un posible acuartelamiento de tropa. Padrino López estaba preocupado por los informes sobre el caos en los Bicentenario y supermercados que anuncian una explosión social, le consta que Maduro viene con las manos vacías, que no podrá paliar la grave situación y para evitar saqueos dio órdenes de militarizar mercados, supermercados y afines, tanto públicos como privados.

En la Fuerza Armada se viene analizando el tema de la transición, la renuncia de Maduro está sobre la mesa, perdió apoyo hasta de los colectivos. En el Alto Mando Militar hay discrepancias: algunos piensan que una transición con Diosdado no es garantía para convocar a elecciones generales, se ha radicalizado tanto que temen que no suelte la silla y sea peor el remedio que la enfermedad; en la agenda para la transición surge de nuevo el nombre del general Raúl Baduel. Aunque está preso en la cárcel militar de Ramo Verde, tiene auctóritas en el seno de la FAB y lo consideran un conciliador sin intenciones de instaurar una dictadura militar. Según las fuentes “Baduel cree que en seis meses se pueden hacer elecciones, evitar el Caracazo, sincerar la economía, salir del Fondo Chino e ir al Fondo Monetario Internacional y con el petróleo a 40 dólares se puede enderezar el país sin hacer regalías a ninguna nación”. Otras posiciones planteadas, parecidas a la salida de Zelaya de Honduras, fueron rechazadas en el Alto Mando Militar, porque se traducen en un claro golpe de Estado.

¡Estás despedido!

Nuestra fuente en La Habana informa que Raúl Castro accedió a recibir por una hora a Maduro al final de su gira. Desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos no se ha dignado a atenderlo, aunque la liberación de 53 presos políticos es un mensaje para que no vaya. Tratarán el problema con Rusia: Maduro salió de Moscú con las tablas en la cabeza por el incumplimiento del acuerdo que meses atrás hizo con Putin, cuando la Unión Europea impuso sanciones a Rusia y ésta vetó las importaciones agrícolas de Europa y Estados Unidos y decidió abastecerse en países latinoamericanos, con la condición de que Venezuela lo cancelara como parte del pago de la deuda que mantenemos con ese país. Maduro salió por la puerta de atrás, sin ayuda militar y sin repuestos para equipos militares.

Los analistas del G2 recomiendan a Raúl darle garantías a Maduro de asilo político y aconsejan que no siga viajando en Cubana de Aviación. Ya explotaron todos los negocios posibles en Venezuela, desde el petróleo, pasando por el tráfico y lavado de dinero procedente de las drogas con las FARC hasta el 20% que se ganan con las tarjetas del cupo Cadivi que los venezolanos raspan en Cuba.