• Caracas (Venezuela)

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Alberto Soria

Llamar la atención

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La penúltima (siempre aparecerá otra, que será “la última”) tendencia en mesa, copa y sobremesa es llamar la atención.

Ahora, gracias al avance constante de las tecnologías de la información, eso de ser el centro noticioso del universo así sea por unos segundos, está en su apogeo.

La cosa va tan rápido que usted llega a creer por ejemplo, que los platos familiares no existen, que sólo hay los de “chef”. Que el sancocho ha muerto. Que la copa de Martini es la más adecuada, para una paella. Que pasar hambre, es de buen ver. Que cualquiera puede ser cocinero estrella. Y que un cocinero estrella es como una estrella del rock

I

La desesperación por llamar la atención se convertido en fenómeno viral.

A dos inconscientes en Twitter se les ocurrió ofrecer unas jarras de madera que “transformaban el agua en vino”.  La máquina-milagro, por $ 499 además del agua necesitaba levadura, y una bolsita secreta de ingrediente. Era-según su promoción- una cámara de fermentación que se podía operar a través de una aplicación de celular compatible con iOS y Android.

La estupidez fue publicada en casi 100 periódicos alrededor del mundo, su site recibió más de 200 mil visitas, y fue twitteada por decenas de miles de personas como novedad.

Los autores aclararon a los tres días que fue “un truco de relaciones públicas para crear conciencia sobre el vino el uso de agua potable para los más necesitados”.

Otra. Un torero español busca un chef estrella de vanguardia y muestran a la prensa como están perfeccionando el uso del tenedor para usarlo como espada para matar al toro. Eso recibe como novedad, inmediata atención.

Una más. Valeria Lukyanova (más conocida en las redes y revistas como la “Barbie humana”) afirma que logró sus medidas en forma muy simple: Se alimenta “sólo del aire y la luz solar”.  Método que ahora será película, almanaque y libro de autoayuda. La fotografían y twittean hasta convertirla en fenómeno viral. Decide convertirse entonces en “guía espiritual” para quienes anhelan un cuerpo de muñeca. Los médicos a quienes llamo para que hagan un comentario, prefieren no hacerlo. No pueden creer que la civilización haya llegado a tales niveles de credibilidad y estupidez.

II

La cocina tradicional, que pasa por ser la adversaria natural de la “cocina de vanguardia” es una víctima del lenguaje afirma el maestro Vilabella. Aún no ha aprendido a llamar la atención.