• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

Líneas para el amigo Américo Martín

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¿Existe más división en el chavismo que en la oposición? ¿Alguno de estos dos bloques corre el real riesgo de partirse en dos o más pedazos? ¿En uno de los bandos el debate es apenas eso y en el otro es la cabeza del iceberg que llevará ineludiblemente a la dispersión y a la declaración de guerra intestina? .Estas interrogantes tienen que ver con un artículo escrito por Américo Martín en Tal Cual el pasado fin de semana, referido a los temas que abordé en mi última entrega.

Es arriesgado dar una respuesta, estimado Américo, porque, como diría el analista internacional Walter Martínez, “los acontecimientos están en pleno desarrollo”. En ambos campos existen serias dificultades internas, y no vale la pena barnizarlas desde una u otra óptica. Por eso crece el número de venezolanos que mira con escepticismo el actual cuadro político. No milito con el pensamiento único, me parece pernicioso, inútil y a la larga contraproducente para quienes lo promueven y lo cobijan. Tarde o temprano aparecerán los matices que hablarán con voz propia. Y ese proceso se está viviendo en Venezuela, en uno u otro bloque.

Cada sector está transitando el camino de abordar las diferencias con las herramientas políticas y culturales de las que dispone. Por supuesto, quienes tienen el poder en el chavismo se enfrentan al debate interno con los factores críticos desde una situación de ventaja, a veces relativa, a veces absoluta, pero ventaja al fin. No hay, en este momento, monolitismo en el chavismo. Ni en el PSUV, ni entre éste y sus aliados. Y lo sano es que así siga siendo. Lo importante es que quienes tienen el sartén por el mango aprendan a procesar esta realidad con una actitud distinta, con apertura al debate y sin temor a sus consecuencias. En el caso de la oposición, ya no existe, ciertamente, Américo, el pensamiento único, el monolitismo que durante largo tiempo fue impuesto incluso por dueños de medios convertidos en tiranos políticos que decidían a quién bajarle el volumen y a quién no. Recuerda quiénes llevaron a la oposición a cometer la locura del retiro de las elecciones parlamentarias. Muchos de ellos, por cierto, promotores de la llamada “Salida”.

Las circunstancias cambiaron y, aunque lo intentaron en buena medida durante todos estos meses, los factores opositores partidarios de la “vía rápida” no pudieron imponer sus apuros al resto de las fuerzas. Y mira, Américo, que le pusieron empeño a la idea de acorralar, de colocar contra la pared y etiquetar de “colaboracionistas”, “cobardes”, “chavistas de closet” y otros epítetos del mismo tenor a quienes primero con un silencio elocuente , y luego con argumentos claros y determinantes, marcaron clara distancia con respecto a una agenda que tenía doble propósito: primero alcanzar la meta del “Maduro vete ya”, y de ñapa resolver por la vía de los hechos cumplidos la cuestión del liderazgo opositor.

Eso, querido amigo, que tú llamas desacuerdos, no ha llevado a la división pero sí a una grieta que no puede taparse con yeso, cemento blanco o pego, porque aún es profunda, y tú, Américo, experimentado dirigente político, curtido en la lucha armada, protagonista de lamentables divisiones en la izquierda venezolana, lo sabes mejor que nadie. Por eso es muy prematuro decretar que la MUD no resultará afectada “ni en un pelo” por eventos y acciones organizadas por algunos de sus factores. La propia renuncia de Ramón Guillermo Aveledo , y luego Ramón José Medina, a las tareas de coordinación del bloque opositor es la mejor muestra. Si tienes alguna duda conversa con ellos sobre sus razones para esa decisión. Más que tiempos de unidad, en Venezuela se viven tiempos de reacomodo.