• Caracas (Venezuela)

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Richard Blanco

Lilian Tintori

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Siempre escuchaba a mi padre (F) Humberto decir: “Madre hay una sola”… La verdad no me queda ninguna duda de esta expresión, la cual sé que no era de él, tampoco sé quién la dijo por primera vez, pero es la pura realidad.

Una vez acercándose el día de la madre, la segunda semana de mayo, leí un grafiti que habían colocado unos jóvenes en mi parroquia La Pastora, que decía: “Ser madre es la única profesión que primero te dan el título y después cursas la carrera”. Esto identifica sin duda alguna con una hermosura profunda el concepto de madre, representado por supuesto en la mujer.

Venezuela se caracteriza por tener mujeres hermosas, que llegan a obtener el trono más importante de la belleza, como lo es el Miss Universo. La mujer es trabajadora, es la que se levanta temprano para prepararle la comida a sus hijos y llevarlos al colegio, es guerrera, la mujer venezolana es quien en  algunos casos ocupa el lugar del hombre en su hogar, es luchadora, es la que nunca tiene miedo de los escollos que se le presentan en la vida, los supera de alguna manera, es quien lleva dentro de su vientre nueve meses al hijo, futuro de la patria, así son nuestras mujeres, porque ellas también nacieron al igual que nosotros de una patria grande que tiene nombre de mujer, nada más y nada menos que Venezuela.

Hoy quiero reconocer públicamente a una mujer valiente, a la madre de Manuela Rafaela y de Leopoldo Santiago, es esa mujer de la cual acabo de expresar todos estos conceptos que la adornan, es Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, quien está injustamente preso en la cárcel de Ramo Verde, quiero en su nombre reconocer a la digna mujer venezolana, y en su caso por convertirse en la voz de quien se encuentra sometido por el abuso del poder, ella ha sabido proteger a sus pequeños hijos mientras “por ahora” se encuentra ausente el hombre de la casa.

Para ella no hay fronteras, no hay muros de contención, en su voz no existe el odio ni la venganza, solo se marca con mucha fuerza la voz de la verdad, de la libertad, de la democracia, del respeto a los ciudadanos, así es Lilian, por eso estoy seguro de que Leopoldo, detrás de los barrotes que lo oprimen, ha de estar orgulloso y contento de la madre de sus hijos, de su esposa, al igual que los sentimos cada uno de los venezolanos que profesamos a diario los mismos intereses sublimes que buscan la paz y la reconciliación nacional. Lilian se convirtió y será para siempre una verdadera defensora de los derechos humanos. No ha descansado desde aquella tarde del 18 de febrero de 2014, cuando Leopoldo se entregó a la injusticia venezolana con el firme propósito de buscar justicia para todos los venezolanos.

Lilian es una mujer de convicciones, sin doblegarse a la mezquindad del régimen, no para ni un segundo, ella sabe muy bien, al igual que la mayoría de los venezolanos, que pronto, muy pronto llegará el momento que tanto estamos esperando.

Lilian, nunca olvides que Dios y la Virgen nunca te dejarán sola, ni a ti ni a tu familia, y los venezolanos de buena fe, que somos la mayoría, estamos contigo. No desmayes, falta poco.

*Diputado por Caracas a la Asamblea Nacional

Ex preso político

Presidente encargado de Alianza Bravo Pueblo