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Nelson Rivera

Libros: René Girard

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De vueltas a la teoría del deseo mimético, revitalizada en la pertinencia de esta antología: la selección hecha por Mark Anspach, también autor del prólogo, tiene un atributo pedagógico: en cada uno de los siete ensayos, ensayos que son aplicaciones a textos literarios, tanto de los principios como de los adminículos de la notable construcción teórica de René Girard, se utilizan como examples ficciones notables: la novela de caballería, Romeo y Julieta de Shakespeare, así como textos de Jean Racine, Pierre de Mariveaux, André Malraux y otros. Girard no sólo lee esos textos con los lentes de su teoría del deseo mimético: también a veces hace una lectura crítica de otros intérpretes, que se opone tanto al susurro freudiano como a los esquemas de lo sociopolítico.

Geometrías del deseo (Editorial Sexto Piso, España, 2012) se llama esta recopilación. En el ensayo que dedica a Chrétien de Troyes, Girard parte del factor de la fama en la novela de caballería y del modo evidente en que el deseo sexual se expresa en sus protagonistas. No hay la represión que el psicoanálisis quiere. El deber, en la lógica de los caballeros, no se opone al placer. Pero he aquí que en Chrétien de Troyes, sostiene Girard, las mujeres se enamoran siempre del vencedor. En la historia de Yvain, Laudine queda prendada del asesino de su marido. Así, los criterios con que se elige en el campo de lo erótico resultan similares a los del terreno político. “La terrible verdad es que ella se queda prendada de Yvain no por despecho, sino en razón de lo que ha hecho a su marido”. Y añade Girard: “La competición es el alma del sexo, no la libido freudiana”.

“Pasión y violencia en Romeo y Julieta” no es, como bien podría pensar el lector, un resumen o una recapitulación de lo que está larga y obsesivamente expuesto en Shakespeare. Los fuegos de la envidia (traducido por la Editorial Anagrama). En este regreso a la historia de los dos jóvenes amantes, que olvidados del mundo anuncian el individualismo de nuestro tiempo, Girard ajusta algunas de sus afirmaciones previas o le añade nuevos elementos que, si se quiere, amplifican el alcance de la teoría mimética. Por ejemplo, advierte el uso no de los recursos corrientes para mantener el suspense en la obra, sino de la vendetta, que adquiere el estatuto de procedimiento literario, “función insólita para lo que no es finalmente sino una sucesión ininterrumpida de venganzas”. Otra añadidura suya que tiene un carácter revelador: el uso del oximorón (la yuxtaposición de emociones contrarias) como un elemento que excita las pasiones, que enriquece e introduce matices y complejidad a los sentimientos de los personajes. “La mezcla de amor y odio sugiere un amor mucho más fuerte que el que no está teñido de odio”.