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Nelson Rivera

Libros: Luigi Amara

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Inusual, en principio, por dos razones: porque el aburrimiento es excepcional como material de reflexión, aun cuando vivimos un tiempo en que las fuerzas de la cultura y de la economía se han articulado para combatirlo casi con desesperación; pero hay algo más: Luigi Amara (1971), poeta y ensayista mexicano, se convierte en su propio conejillo, arregla una habitación con el propósito de aburrirse (lo que en buena medida supone desenchufar una serie de dispositivos y artefactos eléctricos), y así compartir con el lector el resultado de su experiencia. 

Difícilmente podrían diferenciarse los contenidos, salvo en sus intenciones más gruesas, entre los tres capítulos del libro. El primero, "La habitación de Pascal", se inserta en la cuestión del terror al aburrimiento en el mundo de hoy. Amara describe, sin abandonarse nunca a la perspectiva sociológica (es decir, sin separarse de su deseo de construir una lengua literaria que exprese los meandros del aburrimiento), el enorme engranaje que personas e instituciones han puesto en marcha y movilizan para eludir el temor "a que no pase nada". Lo que el autor ofrece como una posible conclusión de La escuela del aburrimiento (Editorial Sexto Piso, España, 2012) es que la cultura de masas es, en su origen, una vasta respuesta a la amenaza que representa la vida sin apetitos. 

La segunda sección, "Una temporada conmigo mismo", se remite a la propia investigación del aburrimiento que intentó Amara. Tras los pasos de Pascal, Leopardi, Baudelaire, Montaigne, Nietzsche, Dostoievski, Pessoa y otros, el poeta y el ensayista, o el ensayista y el poeta (a todo lo largo del libro estas dos pulsiones se abrazan y conviven), atestigua sus pensamientos, sigue las pistas a los vaivenes de su ánimo, se encuentra con los autores que han compartido las tribulaciones del aburrido. 

En los primeros párrafos de "Horas muertas", la tercera parte del libro, dice Amara: "Un libro sobre el aburrimiento conlleva el peligro de que, tras una larga temporada en sus provincias, uno termine para siempre sin orientación, contagiado de su falta de fuerza, aburrido hasta el punto de no poder acabarlo". Y esta es una pista con luz propia: Amara, lector de amplio rango, que ejerce dentro y fuera de lo literario, sigue las contiendas que otros escritores y artistas han hecho ante el llamado del aburrimiento ("El mérito al que hace referencia Baudelaire, más que un mérito artístico, es de resistencia: el mérito de aguantar mucho tiempo en una cámara de vacío"). Pero ese reconocimiento, quizás un homenaje al aburrimiento, no le impide recordar el articulado texto de Theodor Adorno contra el hobby, que el pensador alemán designó como "seudoactividad", labor de categoría menospreciable, ajetreo que ha perdido toda utilidad.