• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Nelson Rivera

Libros: Heinrich Böll

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En este caso me parece que sí tiene utilidad señalar que Pero, ¿qué será de este muchacho? (Galaxia Gutenberg, España, 2013) fue escrito en 1981 y que se refiere a los recuerdos de un momento en la vida de Heinrich Böll, sus años de estudiante entre 1933, cuando Hitler asciende al poder, y 1937, cuando se gradúa de bachiller. Dato precioso: Böll, cuya obra fue reconocida con el Premio Nobel en 1972, pertenecía a una familia católica de trabajadores alemanes que se oponían al régimen nazi.

Su vida es emblemática del sufrimiento causado por el totalitarismo. Fue obligado por el nazismo a incorporarse a un campo de trabajo como requisito para ingresar a la universidad y a pertenecer al ejército. Además, participó en combates en varios países. Al finalizar la guerra, fue detenido por soldados del ejército de Estados Unidos y fue internado en un campo de prisioneros. Durante esos años perdió un hijo y su casa fue destruida por los bombardeos.

El inicio de la postguerra fue para Böll recomenzar su vida. Cien páginas veloces, diré que casi jubilosas, en las que Böll -casi medio siglo después- regresa al tiempo dislocado del nazismo en auge y apogeo. La conciencia de pertenecer a una minoría cada vez más reducida -la de quienes no se pliegan al hitlerismo- es el marco de una vida llena de dificultades, de una familia siempre al límite de la pobreza que se las apaña para sortear las dificultades.

Lo que la memoria puede y no puede: esa es una de las interrogantes que subyace en estas páginas. Pero interrogarse no significa abstenerse de escribir sino tomar el riesgo de reconstruir un momento de su vida, haciendo uso de certidumbres y de inexactitudes. Aclara: "Puedo garantizar la atmósfera y la situación, también los hechos inscritos en ella inscritos, pero confrontado con hechos históricos fácilmente verificables, no puedo garantizar la sincronización". Tiempo dislocado escribí antes: bajo la espesa capa de miedo que ocupa cada resquicio de la vida cotidiana, personas y familias escogían un modo de padecer. Entregarse o resistir. Subsumirse o eludir.

Böll pertenece a una familia que se la juega: en un momento prestan servicios de carpintería, en otro distribuyen correspondencia, en otro se desempeñan como profesores. Fuman, juegan cartas, leen a Bloy y a Chesterton, se reconocen en la condición cristiana. El joven mantiene una relación intermitente con la escuela. Se libera en largos paseos en bicicleta. Mientras los horizontes se cierran, algo de aquel muchacho permanece protegido, "libre" en medio de las dificultades: "Las dificultades económicas no nos hicieron humildes sino orgullosos; no nos rebajaron las pretensiones, antes bien nos las aumentaron, de un modo absurdo nos hicieron sensatos".