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Nelson Rivera

Libros: Byung-Chul Han

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Hay que ir más lejos: el declive del amor, su anunciado final, no se puede explicar solo como consecuencia de la ilimitada posibilidad de elegir, como el resultado de la presión que ejerce el deseo de lo óptimo, como el producto de la racionalización en crecimiento de las relaciones humanas. Sostiene Byung-Chul Han, filósofo coreano y autor de La agonía del Eros (Editorial Herder, España, 2014): la ‘desaparición’ del otro, la paulatina erosión que ocurre en todos los planos de la vida está en la nuez de la crisis amorosa.

En la sociedad atravesada por el narcisismo el otro mengua. Narciso se contempla en el espejo y no desea más que su propia proyección. El deseo de lo igual constituye la negación del otro. “El Eros se dirige al otro en sentido enfático, que no puede alcanzarse bajo el régimen del yo. Por eso, en el infierno de lo igual, al que la sociedad actual se asemeja cada vez más, no hay ninguna experiencia erótica. Esta presupone la asimetría y la exterioridad del otro”.

La cultura que aspira a un extendido igualar desconoce o rechaza al otro, a su potencial negatividad. En el plano de lo igual, en el reino que aspira a la pura positividad, en un mundo de vocación narcisista donde la subjetividad se dirige hacia sí misma, el otro deviene consumible. Objeto de consumo. Si el mundo se percibe como una proyección de sí mismo, la libido convierte al emisor en su propio destinatario. Recuerda el autor: hay una conexión profunda entre narcisismo y depresión.

En su primer libro traducido al español, Byung-Chul Han reflexiona sobre lo que llama “la sociedad del cansancio”. Narciso deprimido está, además, cansado. Agobiado por la cultura del rendimiento. Obsesionado por el éxito, Eros desaparece de su mapa. No solo hay una ‘depresión del éxito’, también la derrota de Eros frente a laauto exigencia de rendimiento.Si la vida promovida es la de iniciativas y proyectos, de emprendimientos y resultados, la negatividad, el dolor y las pasiones del amor no encuentran lugar, se alejan o se posponen de forma permanente.

La preceptiva del rendimiento impone a la práctica del amor múltiples dictados: rechazo de la transgresión, cuidado de la salud, visión compartida del mundo, planificación y control del futuro. Semejanzas. El deseo erótico, la necesidad de presencia del otro, se funda en la condición imprevisible de lo que vendrá. Eros se fuga. Byung-Chul Han cita esta frase de Levinas: La caricia es un juego con algo que se escapa. A la que quisiera sumar esta idea de Jean Luc-Nancy: Tocar tiene como objetivo lo tangible y lo intangible. Eros va en pos de lo que no conoce. Del enigma. Es lo contrario del rendimiento: persiste en seguir tras lo que nunca alcanzará a tocar.