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Nelson Rivera

Libros: Aharon Appelfeld

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Quien alguna vez haya leído Historia de una vida quedará marcado para siempre. Allí se cuenta esto: hijo único de una familia judía acomodada, imbuida en el amor por la música clásica, la pintura y los libros. Vive en Bukovina, donde nació en 1932.  El pequeño pertenecía a una familia asimilada. La llegada de los nazis disloca y destruye para siempre a los Appelfeld: la madre es asesinada, mientras Aharon y su padre son enviados al campo de concentración de Transnitria, de donde escapa en 1942. Tiene 10 años cuando Aharon Appelfeld huye del campo hacia lo desconocido.

Copio aquí un párrafo de una nota que publiqué en 2005: “Entre 1942 y 1944 sobrevive oculto en los bosques de Ucrania. La criatura huye, inventa sus madrigueras, lucha en contra del frío y del hambre. Se aproxima a las modestas viviendas rurales que encuentra. Lo golpean. Esconde su identidad. Logra salvarse de los oscuros apetitos de los campesinos”. 50 años más tarde Appelfeld logró escribir Historia de una vida, uno de los más agónicos relatos de supervivencia que haya leído, quizás solo comparable con La especie humana, de Robert Antelme.

El primer párrafo de Tzili, historia de una vida, arranca con un manotazo sobre la mesa: “La historia de Tzili Kraus tal vez no se deba contar. Su destino fue cruel y sin gloria y, si no hubiese ocurrido, seguramente no la habríamos contado. Pero como ocurrió, no podemos seguir ocultándola. La contaremos sin rodeos y sin más dilación: Tzili no era hija única, tenía hermanos y hermanas mayores que ella. La familia era pobre, numerosa y muy atareada, y Tzili creció abandonada entre los trastos del patio”. Y aunque la de Tzili era una familia pobre, esta historia es, en su fondo, una variación en la ficción de la propia infancia de Aharon (quiero decir: Tzili metaforiza la vida de Appelfeld).

Tzili pertenece al margen del mundo. Es alguien que no destaca. Sufre una deficiencia congénita. Se empequeñece ante la presencia y la ofuscación de los demás. Cuando llegan los nazis, la familia huye y la dejan al cuidado de la casa. Le prometen que volverán a buscarla y la abandonan. Tzili inicia las peripecias de quien debe sobrevivir en campos y bosques.

Su vida pasada se difumina lentamente. Tzili comienza a reconocerse en su soledad, en la lucha por la vida. Reconoce el peligro, se sobrepone a las alucinaciones, se repliega ante lo desconocido. Logra sobrevivir. Las dificultades la forjan. Como si fuese un secreto, algo se arma dentro de ella. En su deambular se encuentra con lo distinto: la ruindad, la ferocidad, el fracaso, el deseo, la locura, la impiedad y la violencia. Tzili se percata de que ha perdido algunas de sus viejas palabras, pero también ha descubierto la posibilidad, el milagro de renacer.