• Caracas (Venezuela)

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Luis González del Castillo

Libertador en Angostura

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El 15 de agosto de 1819, sin mayores cambios,  es aprobado el proyecto de constitución entregado seis meses antes por el Libertador Simón Bolívar al Congreso de Angostura. En esa población, ahora bautizada en su honor “Ciudad Bolívar”, se consagró el carácter civilista y republicano del caraqueño que se universalizó, como uno de los más grandes, entre los grandes hombres de la historia de la humanidad.

El congreso de Angostura reunido el 15 de febrero de ese año 1819, recibe de manos de Bolívar el proyecto de constitución, que en su Título II reza: “De la República y la División de su Territorio” y en el artículo 2° establece: “El territorio de la República de Venezuela se divide en provincias que son: Barcelona, Barinas, Caracas, Cumana, Coro, Guayana, Maracaibo, Margarita, Mérida y Trujillo”.

Como se verá son diez las provincias que reconoce el propio Libertador en lo que podría considerarse la “fundación de la República”. Por lo anterior cuando se argumentó e impuso el cambio en nuestra símbolo primario que es nuestra bandera nacional pensé, y aquí lo expreso, han debido incorporarse en tal iniciativa rindiendo auténtico homenaje a Bolívar en Angostura y al nacimiento de la república con su proyecto de constitución tres estrellas más y no una a nuestra bandera nacional.

Lo significativo de la iconografía y del lenguaje que se han esforzado en imponer personeros de esta seudo revolución, desde tiempos del fallecido autócrata, hasta sus autodenominados hijos: Maduro, Cabello, y Jaua, que a punta de mentiras y manipulaciones históricas, han pretendido rehacer los acontecimientos para deformarlos hasta niveles demenciales, aspirando trastocar la propia esencia de una identidad nacional e igualándose con el Libertador que, con los accidentes del que hacer humano,  errores e inconvenientes,  terminó siempre respetándose, desde finales de Páez, pasando por una veintena de caudillos hasta llegar al advenimiento de la democracia representativa, durante la segunda mitad del  siglo XX.

Solo saldremos adelante con el conocimiento real de nosotros mismos. Con la investigación y aplicación inteligente de las enseñanzas de nuestra historia. Solo así podremos rescatar nuestra identidad nacional y recobrar el rumbo perdido. Solo así, como pueblo amante de la libertad, la pluralidad y con  la alternabilidad democrática,  lograremos la defensa de principios y valores que aseguren la paz bajo el compromiso de instauración de la justicia en una verdadera República Democrática de Venezuela.

En ese congreso de ciudadanos que se inició el pasado martes 12 de agosto en la  Caracas cuna del Libertador, se deben recordar sus enseñanzas: “…Nada es tan peligrosos como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder…”