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Antonio Ecarri Bolívar

¡Libertad para los políticos presos!

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“Ratifico así a todos (…), para que sin sectarismo y poniendo a Venezuela por delante, nos encontremos en un frente de lucha por el rescate de la democracia y los valores centrales de la venezolanidad, signados por la convivencia y la alegría de luchar por nuestro progreso y libertad”. Leopoldo López. Preso político o político preso venezolano.

Hace algunos años le oí una anécdota al maestro de maestros venezolanos, Luis Beltrán Prieto Figueroa, referida a la declaración de prensa de un ministro de Pérez Jiménez, quien afirmaba, a la sazón, que en Venezuela “no había presos políticos, sino políticos presos, delincuentes comunes procesados por sus delitos”, esa declaración del ministro perezjimenista la leyeron algunos exiliados políticos de la dictadura, en México, casa de Rómulo Gallegos. Al terminar la lectura y ver al mismo tiempo las declaraciones de los presos políticos reclamando su libertad, cuenta Prieto que Gallegos expresó: “Yo conozco a la madre de ese ministro, ella es una señora muy honorable, pero el ministro, su hijo, es un grandísimo...”.  No sé por qué, esta anécdota me recuerda las declaraciones de algunos personeros de este régimen, que afirman con el cinismo que les caracteriza que “en Venezuela no hay presos políticos sino políticos presos”.      

En América Latina los venezolanos compartimos la vergüenza, con los cubanos, de ser los dos únicos países de la región que mantienen presos políticos en sus cárceles, violentando las más elementales normas de la legítima defensa y el debido proceso. El proceso contra Iván Simonovis es el más oscuro y vil que se le haya seguido a un hombre inocente en lo que va de historia republicana. El enjuiciamiento de Leopoldo López es la muestra evidente del miedo cerval que este gobierno les tiene a los líderes de la oposición democrática. Contra él no han podido presentar una sola prueba de haber cometido delito alguno y por ello no permiten que se exprese públicamente. Seguramente los asesores cubanos recuerdan cómo catapultó a la fama el proceso que Batista siguió contra Fidel Castro y éste recogió en el famoso opúsculo La Historia me absolverá. La historia absolvió a Fidel por su lucha liberadora contra Batista, pero lo condenará sin remedio por sus interminables violaciones a los derechos humanos de todo un pueblo durante más de cincuenta años.

Capítulo aparte, en el libro de la historia universal de las infamias de este régimen aterrado y su poder judicial alcahuete, merecen las aberrantes decisiones del TSJ contra los alcaldes de San Cristóbal Daniel Ceballos y de San Diego Enzo Scarano porque, violentando todos los principios jurídicos procesales, el tribunal supremo de las injusticias en Venezuela revocó la decisión de los electores que se habían expresado democráticamente eligiéndolos como burgomaestres de sus respectivas localidades, los inhabilitó para ejercer sus cargos y acto seguido ¡los envió presos! La libertad de Scarano y Ceballos fue exigida por los electores de esos municipios venezolanos cuando en actitud que los enaltece salieron a votar masivamente por las esposas de los alcaldes, como bofetada en el rostro de sus carceleros. Ambas obtuvieron más votos que los que habían obtenido sus maridos presos, porque el pueblo venezolano quiso pronunciar decenas de miles de sentencias absolutorias de sus legítimos representantes, desaforados por una justicia corrupta. Liberar a Scarano y a Ceballos es una orden popular.

Desde Acción Democrática exigimos la libertad de todos los presos políticos, sin distinción alguna, pues son presos de conciencia que ya han sido absueltos por la historia decente de Venezuela y le ratificamos a este gobierno que con presos políticos o políticos presos, sin esperanzas ni expectativas ciertas de libertad, no hay diálogo posible porque las víctimas no dialogan con quienes quieren, empecinadamente, mantenerlos en esa condición.

Ah y finalmente para Leopoldo López a quien tanto estimamos en mi casa: queda diferida cualquier polémica entre nosotros, mientras no disfrutes de la libertad plena que mereces y por la que dedicaremos nuestros mejores esfuerzos. La discusión la continuaremos cuando salgamos de esta pesadilla. Trabajemos juntos por lograrlo, Venezuela nos lo reclama. Un abrazo solidario.   

aecarrib@gmail.com

@EcarriB