• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Freddy Lepage

Laberinto rojo

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Por estos días la situación no puede ser más caótica para el país y, por ende, para todos los venezolanos; nadie se salva del despelote actual que, dicho sea de paso, tiene a la gente en ascuas. La incertidumbre y el pesimismo son elementos que forman el círculo perverso de una misma ecuación política y social. Los lamentos se oyen por doquier, nadie se siente seguro de lo va a hacer en los días por venir. O se adapta a sobrevivir en un futuro incierto, mirando hacia otra parte, o es presa del miedo paralizante que, en algunas épocas, se apodera de la sociedad entera, mientras los dueños del poder hacen, literalmente, lo que les venga en ganas, como fue el caso de la Alemania de Hitler arrodillada ante los desvaríos de un dictador sanguinario, como los muchos que ha parido la historia.

La Venezuela pos-Chávez parece no tener un rumbo definido distinto del sello militarista, totalitario, impuesto, a cal y canto, para instaurar, de una vez por todas, un régimen comunista, que no me atrevería a asegurar si de nuevo cuño, con pequeños rescoldos de democracia liberal, porque se realizan elecciones controladas por un organismo electoral totalmente sumiso a los deseos de la revolución o, mejor dicho, de los que ofician como sus más envalentonados representantes.

Las mismas contradicciones a lo interno del PSUV y la falta de un liderazgo consolidado de Maduro lo obliga a gobernar a varias manos, entre los más radicales y los que se inclinan por un pragmatismo circunstancial para ganar tiempo, tal como lo vemos en el caso del llamado “diálogo” que, a fin de cuentas, no ha terminado en nada, más allá de palabras huecas (ni siquiera llenas de buenas intenciones) que son contradichas inmediatamente por Diosdado Cabello o cualquier otro.

En materia económica la situación es igual de complicada. Los anuncios sobre las medidas se hacen a medias, lo que indica que no hay un camino seguro a seguir, distinto al de la restricción, cada vez mayor, de divisas para los particulares y la empresa privada, pero no para el gobierno, que dispone de lo que queda de acuerdo con unas prioridades que nadie conoce. Lo cierto es que todo indica una baja de los ingresos de los dólares provenientes del petróleo y una mala distribución de los mismos, incluidos los compromisos (regalos) internacionales que, tarde o temprano, tendrán también que ser restringidos, incluso el enorme subsidio a Cuba. En fin de cuentas, la situación se planteará, en el muy corto plazo, de manera dilemática, o se beneficia a los países del Alba o a los venezolanos, que es lo que cuenta. 

Maduro debe ser consciente de que entregar la economía en manos militares no funcionará, tal como no ha funcionado en ninguna parte del mundo. Zapatero a sus zapatos. Lo propio ocurre con el “monstruo” de la inseguridad que se ha convertido en una hidra de mil cabezas imposible de contener ya que fue auspiciada como política de Estado para atemorizar a la clase media, pero que ahora ha cobrado vida propia. En la práctica, la solución es militarizar a diestra y siniestra como si eso tuviera una suerte de sortilegio para la solución instantánea de los grandes problemas del país. Pues bien, cuidado y le pasa lo mismo que con la delincuencia. A lo mejor tendríamos que preguntarnos: ¿quién manda en Miraflores? ¿Los cubanos? ¿Los militares?, ¿o un contubernio de ambos?

Por lo pronto estamos en un laberinto del cual será muy difícil salir, incluso pera los que se ufanan de tener los fusiles a su disposición. Cuando el pueblo se cansa no existe fuerza que pare su furia. ¡Ah!, y no voy a caer en la ligereza de acudir al comodín de lo que sucede en otras latitudes.                     

 @Freddy_Lepage