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Ezequiel Fernández

Jamaica no problem

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"¿Y por qué no?”. Es la respuesta vía mail que me manda un reputado médico antidoping desde Europa cuando le pregunto si la nueva y dura política hacia Jamaica podrá incluir un control a Usain Bolt incluso después de trotar 80 metros por la 9 de Julio. Bolt, uno de los atletas más formidables de todos los tiempos, siempre educado y gran showman, tiene sonrisas para todos. Su paso por Buenos Aires, breve y lucrativo, evita por supuesto cualquier conflicto. “Tuvimos algunos problemas con el doping”, concede ante un periodista. Unas semanas atrás fue mucho más duro. Se quejó y dijo que tantos rumores y amenazas de que Jamaica podría ser excluida de los Juegos Olímpicos de Río 2016 pueden costarle retiro de patrocinantes y pérdidas millonarias. A su lado, su compatriota Shelly Ann Fraser-Pryce, la mujer más veloz del planeta en 2013, fue mucho más directa: amenazó con no volver a competir si las autoridades del deporte jamaiquino no apoyan a los atletas que están bajo sospecha. “Shelly –se atajó Bolt–, eso es cosa tuya. Para mí, es duro parar porque la pista es mi trabajo”. Bolt, que cobra alrededor de 300.000 dólares por carrera, ganó cerca de 24 millones de dólares en 2013. Más dinero han ganado sus patrocinantes y el atletismo, renacido con su carisma. Nadie teme una huelga. Pero sí le temen al doping.

Bolt, el gigante de 1,96 m que pese a su escoliosis llegó a correr a 44 kilómetros por hora, se coronó en 2013 como el atleta más laureado de la historia. No está solo. Los velocistas jamaiquinos volvieron a arrasar este año en el Mundial de Moscú. Hombres y mujeres. Desde hacía 20 años que ningún país coronaba 2 atletas como los mejores del mundo en una misma temporada. Jamaica lo logró en 2013 con la doble distinción que la Federación Internacional de Atletismo (FIA) concedió a Bolt y a Fraser-Pryce. Y los juveniles, por primera vez en su historia, ganaron el Mundial en Ucrania. En Jamaica, sin embargo, no hay fiesta. En doce días más, dejarán sus puestos los once miembros de Jadco, la Agencia nacional antidoping. La lista incluye a Herb Elliot, su director, acusado de falsificar su currículo. Renuncian en nombre del “interés nacional”, dijo Natalie Neita Hardley, ministro a cargo del deporte en Jamaica. Es el precio que la primera ministra del país, Portia Simpson-Miller, acordó tras recibir a una delegación de la Agencia Mundial Antidoping (AMA). Debió hacerlo después de que la ex directora de Jadco Renée Ann Shirley reveló a la revista estadounidense Sports Illustrated que la agencia realizó apenas un control sorpresivo en los cinco meses previos a los Juegos de Londres 2012, el momento clave de la preparación olímpica. Y que en los tres meses anteriores directamente no hubo controles.

En 2013, se sabe, dieron doping positivo ocho atletas jamaiquinos, entre ellos el ex recordista mundial Asafa Powell, la múltiple campeona olímpica y mundial Veronica Campbell-Brown y Sherone Simpson, oro en Atenas 2004. Pero la bomba explotó con el artículo de Shirley en Sports Illustrated, en agosto, apenas después de los éxitos en el Mundial de Moscú. Shirley recordó que todos los miembros de Jadco dejaron sus puestos en 2010, tras una visita a la isla de David Howman, director general de AMA. Contó que en su gestión sufrió falta de oficinas, presupuesto y personal. Que advirtió vínculos del atletismo jamaiquino con el escándalo de 2003 del laboratorio Balco, de San Francisco. Que supo que atletas de Jamaica compraban drogas y suplementos por Internet. Y que intentó, sin éxito, convencer a ministros de que podía estallar un escándalo. “El positivo de Asafa Powell –escribió– era un desastre que podía esperarse”. Shirley remató su artículo publicando el detalle de los controles fuera de competencia –que son los que realmente sirven– efectuados por Jadco a Bolt y compañía en 2012, año olímpico. Enero: cero control; febrero 10 controles; marzo, cero; abril, 1, y mayo, junio y julio, cero. Los velocistas jamaiquinos ganaron 8 de los 12 oros en disputa en Londres y los controles, tras los juegos, sí fueron masivos: 16 en agosto, 18 en septiembre, 14 en octubre-noviembre y 12 en diciembre. El total subió así a 71, más otros 108 realizados en competencia. Paul Wright, el más experimentado controlador antidoping de Jamaica, fortaleció las sospechas. “Tanto control positivo en Jamaica –afirmó– es la punta del iceberg. No se controla EPO, no hay control de sangre”. Y fue irónico con la visita-auditoría de la AMA. “No es mucho lo que se puede hacer en doce horas”. Howman, de AMA, lanzó igualmente el mensaje: sugirió que si el atletismo de Jamaica incumple sus promesas podría quedar fuera de Río 2016. Y anularse todos sus récords, Bolt incluido.

Los velocistas son a Jamaica, un país de menos de 3 millones de habitantes, lo que Diego Maradona o Leo Messi pueden ser para Argentina. Shirley fue calificada de “Judas”. Recibió amenazas e insultos. La Federación de Atletismo replicó que realizó 68 controles a sus atletas antes de los Juegos de Londres. Y que la Federación Internacional efectuó en 2012 al menos otros 68 controles sorpresivos a 47 atletas jamaiquinos. “Nuestros atletas –afirmó su presidente, Warren Blake– son los más controlados en el mundo”. Jadco, que lleva 164 controles de enero a julio de 2013, más 82 fuera de competencia, suma un total de 504 desde 2009. Recordó que la ahora quejosa AMA expresó en julio de 2012, semanas antes de los juegos, satisfacción pública por el trabajo de Jadco. Que la reducción de controles previa a los juegos se debió a problemas presupuestarios y que el gobierno incrementó ahora las partidas para el antidoping de 2013 y 2014, todo ello en un país que, está claro, no tiene precisamente el poder económico de las potencias occidentales. En Jamaica creen que el escándalo es pura envidia desde Estados Unidos. Porque el dominio cada vez más aplastante de sus velocistas coincide con la declinación de los norteamericanos después de Balco, el escándalo que provocó la caída de Marion Jones, Tim Montgomery y Kelli White, entre otros. El “cerebro” de Balco, Victor Conte, dijo este año que en 2007 habló con Dick Pound, entonces titular de AMA, y le contó que tenía información de “un proveedor específico” que le dijo que los velocistas jamaiquinos y de otros países caribeños usaban esteroides en temporada baja “para desarrollar la base de la fuerza explosiva que les sirve durante toda la temporada competitiva”. Conte, que suministró sustancias dopantes a cerca de 30 atletas top en su laboratorio de San Francisco, dijo que los controles durante la competencia son pura propaganda y pérdida de dinero y que, en cambio, deberían intensificarse en pretemporada y en la tierra natal del atleta. Estuve con Pound un mes atrás en Dinamarca. Se declaró “decepcionado pero no sorprendido” por la denuncia de Shirley, pidió controles en pretemporada y dijo que las autoridades deportivas y también políticas protegen a los ídolos deportivos. La periodista jamaiquina Rachel Irving lo interrogó 2 semanas atrás en Sudáfrica, en la conferencia AMA que aprobó un nuevo reglamento antidoping. “¿Están tratando bien a Jamaica?”, le preguntó. “¿Y Jamaica se está tratando bien a sí misma?”, respondió Pound sonriendo.

La AMA fue fundada en 1999 tras el escándalo del equipo Festina en el Tour de Francia. Los gobiernos advirtieron que el deporte era incapaz de controlarse a sí mismo y lo obligaron a que aceptara controles externos. El caso Lance Armstrong, por ejemplo, mostró a la Unión Ciclista Internacional (UCI) cómplice en los años de triunfo. El fraude del ciclista tejano solo pudo ser destapado por Usada, la misma agencia estatal antidoping que también investigó el caso Balco. Y la misma agencia que ahora ofrece colaboración a Jamaica para solucionar su problema con el doping. Como sucede con los fondistas campeones de Kenya, también ellos bajo la lupa de AMA tras los 17 casos positivos de los 2 últimos años, Jamaica se siente atacada porque no forma parte del poder. Muchos recuerdan el caso de Ben Johnson en Seúl 88: “Velocista canadiense gana oro en Seúl”, tituló un diario de Toronto el día de la coronación. “Velocista jamaiquino dio doping en Seúl”, eligió otro diario al día siguiente. Después de que explotó la trampa.