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Antonio Ecarri Bolívar

Jaime y sus obras de buen gobierno

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Defender la obra de gobierno de los presidentes democráticos es deber de todos, pero en especial de los partidos políticos sobre cuyas plataformas llegaron ellos al poder. Copei debe hacer lo propio con las obras, infinitamente mayores y mejores que las de este gobierno, de los presidentes Caldera y Herrera Campins. Nosotros nos dedicamos a los nuestros sin olvidar a los socialcristianos quienes nos ayudaron al sostenimiento institucional, en la época de las arremetidas del matrimonio morganático de la derecha y la izquierda, de aquella democracia en proceso de consolidación. Ahora, más que nunca, hay que defender esas obras de buen gobierno para compararlas con la abulia, la anomia y la indolencia de este desastre continuado de los últimos 15 años.   

Durante el mandato de Jaime Lusinchi, debido al grave descenso de los precios del petróleo y a la decisión suya de no contraer nueva deuda pública, Venezuela obtuvo un ingreso de divisas que solo llegó a alcanzar 62% del obtenido por la administración anterior. Sin embargo, a pesar de esta reducción sin precedentes de los precios del petróleo, la economía creció y el presidente Lusinchi fue capaz de construir e iniciar importantes obras de transformación nacional, impulsar la salud, la educación y la vivienda, reactivar la economía, mantener una excepcional paz social y crear un ambiente de bienestar y progreso, entre 1983 y 1989. Su gobierno dio los primeros pasos para acometer la reforma y modernización del Estado. Logró la reestructuración de la deuda pública nacional sin intervención o asistencia del Fondo Monetario Internacional.

Resultado de sus racionales políticas económicas, la economía nacional respondió en forma altamente positiva para las circunstancias, y así: la inflación fue de solo 16,5%; la devaluación, de 18,5%; el crecimiento económico consistente alcanzó 3,2%, y el desempleo fue reducido de más de 12% a solo 7,2%. Solo, por razones de espacio, mencionaremos algunas de sus obras: el Paseo Vargas (1984), es un espacio público que se encuentra ubicado en el centro histórico de Caracas. Recorre las parroquias Candelaria, Catedral, San Agustín y Santa Rosalía del municipio Libertador. El complejo habitacional Juan Pablo II (1985): obra icónica de carácter residencial que aportó un nuevo concepto de hábitat para la época, la cual está ubicada al oeste de Caracas y fue ejecutada por el Centro Simón Bolívar. También fue obra del gobierno de Lusinchi y AD, el tramo del Metro de Caracas Zoológico/Las Adjuntas-La Paz (1987): esa línea 2 posee 13 estaciones, cuenta con 17,81 kilómetros de longitud y transporta aproximadamente 250.000 pasajeros diarios.

Jaime, conociendo los problemas de agua del oriente venezolano, se empeña en cumplirle a sus paisanos y construye la represa del río Turimiquire en Monagas, para resolver el problema del vital líquido a esa gran porción del territorio. Comenzó la construcción de la autopista de oriente y dejó el récord, para un quinquenio de gobierno, de la fabricación de 331.615 viviendas.

En definitiva, debido a la “dictadura” benéfica de caracteres de este medio, debemos concluir, no sin antes decir a voz en cuello: el agua que consumimos, la luz que nos alumbra, los hospitales que nos atienden, las escuelas, liceos y universidades que nos educan y casi toda la estructura vial que nos permite comunicarnos son obras, por donde alcance la vista en Venezuela, de los denostados 40 años de democracia que disfrutamos los venezolanos. Hoy, frente a su deterioro por la indolencia de este régimen, seguimos luchando para su reconstrucción a cualquier precio. We will come back.