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Juan Carlos Gardié

Versión sospechosa (¿Teodoro León?)

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Como león rugiente que hace oráculos con estadística, ese flaco me recordó a Teodoro cuando proclamó: “Estamos mal, pero vamos bien”, solo que el primero exculpa tácitamente a Giordani y su combo, y el segundo, a sí mismo –claramente vociferó Cochinote, economista de banquito en plaza y chicha en mano, al referirse a la entrevista hecha al mencionado profesional de los números–. El cura Cataco frito, así llamado por su afición a las sardinas grandes que preparan con tajadas y ensalada rayada en una esquina de la iglesia de Cúpira, se incorporó a la tertulia con el mismo ímpetu de su juventud, cuando siendo jesuita, sus sermones parecían Teología de la Liberación en lugar de proclamar la palabra de Dios. Hoy es moderado y crítico.

—Ese señor olvida que han pasado 15 años desbaratando nuestra economía y dice que si hacen correctivos saldremos de la crisis. ¿Se le borró que hemos solicitado, sugerido, luchado e indicado  tales cambios y solo recibimos más y más gritos, injurias, difamaciones e imposiciones herejes que reafirman el pensamiento mito-mágico como gran paradigma de estos tres lustros de luto rojo? –Dijo el cura–. Estos brincos circenses me hacen pensar en la mágica burbuja creativa del teatro. El detalle es que una cosa es el arte y otra el engaño de autos sacramentales a través de medios del Estado. Si la religión es el opio de los pueblos, como aseveran los marxistas… ¿qué es esta suerte de idolatría violadora del primer mandamiento de la ley que sustenta la moral judeo-cristiana que a su vez sirve de base a la cultura occidental? Nuestro Dios es conocido como el León de Judá, no como falso esperanzador del mar rojo, que  por cierto, fue cruzado por el pueblo hebreo. El populismo es la democracia de los mediocres, según Savater, y si bien no podemos validar un cielo profano cual Olimpo de caudillos, tampoco debemos caer en las fauces de Sartre cuando dice: “Las cosas son exactamente lo que aparentan y detrás de ellas no hay nada”, porque negaríamos nuestra fe, lo que mataría la esperanza. El señor de la encuestadora tiene razón cuando dice que la vía correcta es la electoral, pero asomar una apuesta por el cambio de rumbo de este gobierno es una ingenuidad. Pregúntenle a Giordani y su secta, los mismos que resultaron cómplices de los “excesivos gastos electorales”, parte del célebre legado; también la vil trampa de cambiar los circuitos, lo que les permitió perder pero ganar. Invicto sospechoso. Legado sospechoso. Encuestador sospechoso.

El mercadito y yo fuimos testigos de estas palabras. Corrí a orar por mi país y al abrir la Biblia me encontré un salmo que parafraseado dice: Encomienda a Dios tu camino y él lo hará perfecto. No dice: Préndele una vela a un líder fallecido y  la economía de tu patria, tras un viraje pro libertario, saldrá de una conspiración a nivel mundial, orquestada por el imperio. En el mejor caso, el gobierno aplicaría la tesis gatopardista según la cual hay que cambiar las cosas para que todo siga igual. Ojo: por bobos también pecamos. Basta con recordar cuando les regalamos la Asamblea. Amén.