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Alejandro Tagliavini

¿Invertir en bitcoins?

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¡Me perdí una inversión cuyo rendimiento fue de 4.000% en 2 años! En agosto de 2011, cuando cada bitcoin se cotizaba a unos 30 dólares escribí una columna (“Crisis global, América Latina y bitcoins”) donde remarcaba el destacado futuro de la cibermoneda, pero no compré ninguno y hoy valen unos 1.200 dólares. Es que el mercado es impredecible porque lo manejan, en tiempo real, las miles de millones de personas que lo componen y nadie por muy genio que sea –como se creen los burócratas– puede anticipar cómo se comportará.

Pero sí es cierto que las monedas “privadas” tienen futuro mientras que los monopolios estatales –como el dólar, euro, etc– van cayendo, porque la naturaleza tiene un orden, como el sol que sale todos los días a determinada hora, con una característica y es que se desarrolla intrínsecamente, crece no egocéntricamente pero sí de dentro hacia fuera de modo que cuando se le impone algo exterior se altera negativamente su desarrollo. Como si para ahorrar energía intentarán parar al sol (no se ría, los gobiernos suelen hacer estas estupideces). Imposición que, además, interrumpe la autocorrección que naturalmente se da en las personas. Así son negativos los monopolios que implican el “curso forzoso” de las monedas.

El bitcoin, probablemente creada en 2008 por el programador o grupo de programadores bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto, es una moneda digital cifrada autorregulada al margen de los bancos centrales y cualquier “regulación” (imposición coactiva) de los gobiernos. En la actualidad se estima que hay algo más de 10 millones en circulación, y el límite máximo de emisión es de 21 millones de unidades. Llegó a cotizar a 1 dólar recién en febrero de 2011 hasta que en enero de 2013 se estabilizó en 20 y ahora superó los 1.200 dólares.

Aceptada por comercios “online” –especialmente norteamericanos– y por usuarios que la utilizan en transacciones, puede ser negociada en los sitios de intercambios como Mtgox.com. Comprar o “minar” son las dos formas de conseguir criptomonedas y es utilizada por numerosas empresas, a las que podría sumarse eBay, al punto que durante el Black Friday se podía pagar con bitcoins, solo en Nueva York, en unos 110 comercios. Y ya hay un cajero automático en Vancouver y próximamente varios en Uruguay.

Días atrás en Estados Unidos, representantes del Departamento de Justicia y la Securities and Exchange Commission reconocieron que el bitcoin es un instrumento financiero verdadero. Solo el Departamento de Seguridad Nacional cuestionó el carácter anónimo de la moneda, claro, es que así no podrán ejercer –y justificar– su trabajo, sus ansias de represión. En países como Argentina donde el Estado “regula” –asfixia– al sistema financiero la gente escapa hacia alternativas como las criptomonedas que son furor. Hay en el país varios cientos de “fabricantes” de bitcoins, litecoins y otras monedas virtuales.

Así las cosas, los gobiernos coactivos se las verán en figurillas para financiarse en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta que no solo se le está escapando el monopolio de la moneda sino el de las finanzas en general. Como escribió en su blog el economista venezolano Guillermo Márquez, el concepto P2P bankers ha establecido un sistema de financiamiento entre personas “virtuales” a través de Internet con ausencia de los “reguladores” estatales.